GUSTAVO BASSI - 4
Diario Nucleo
0:00 / 0:00
GUSTAVO BASSI - 4
15 просмотров · 9 дней назад
Diario Nucleo
288 подписчиков
15 просмотров · 9 дней назад
Inicios y formación
Gustavo se subió por primera vez a una moto alrededor de los ocho años, cuando tomó a escondidas el ciclomotor de su padre junto con sus hermanos. Su vínculo con el deporte comenzó con el bicicross: hacia 1987 empezó a competir en un circuito de Pergamino, mientras ocultaba las carreras a sus padres, que se enteraron al verlo mencionado en el diario. Las transmisiones de motocross alimentaron su deseo de dedicarse a las motos.
Al comenzar la secundaria decidió trabajar para poder comprar una. Dejó temporalmente los estudios, consiguió primero una Suzuki usada y desarmada, y luego una Yamaha 225 que le permitió entrar de manera amateur a las pistas. Más tarde, con distintos empleos y mucho esfuerzo, adquirió una moto de carrera. Sin experiencia ni entrenador, aprendió a fuerza de práctica y caídas; recuerda que su primera entrada a una pista importante le produjo mucho miedo y que la moto se rompió en su primera salida. Retomó la secundaria nocturna y logró terminarla mientras seguía trabajando.
Competición y trabajo como doble
Su amigo Diego Graciosi, excampeón argentino y latinoamericano, lo ayudó a profesionalizarse y a gestionar su carrera y su publicidad. Una propuesta para aportar motos a un comercial con Shakira lo acercó al trabajo audiovisual. Aunque al principio solo debía cuidar los vehículos, terminó ayudando durante el rodaje y recibió una oferta laboral. Así participó como doble de riesgo en producciones como Nueve reinas. En esa película sugirió cambios para que una persecución en moto resultara más verosímil y colaboró en la puesta en escena. Prefirió no dedicarse exclusivamente a ese oficio: su prioridad seguían siendo las carreras, aunque estaba disponible para los rodajes entre competencias. Un detalle de continuidad de Nueve reinas deja ver que volvió de una carrera con un ojo morado.
Dakar y vínculo con Pergamino
Recuerda su primera experiencia en el Dakar como muy dura; completar la edición del año siguiente, en 2013, fue una de las mayores satisfacciones de su vida. Valora especialmente haber llevado el nombre de Pergamino y afirma que siente una deuda de gratitud con la ciudad, a la que procura aportar cuando puede. El Dakar también le dejó fortaleza mental y vivencias extremas de felicidad y angustia difíciles de transmitir.
Entre sus iniciativas para la comunidad destaca un asado popular en el parque municipal, organizado después de prometerlo si terminaba el Dakar: se cocinaron diez vaquillonas donadas y se sumaron aportes de otras personas. También organizó un evento de supermotard que convocó a unas 30.000 personas y que el público todavía recuerda.
Motociclismo y actividad actual
Compitió en motocross, enduro y supermoto; lamenta no haber podido probar plenamente las carreras de velocidad en autódromo. Ha manejado motos de hasta 1.300 cc y señala que una Yamaha R1 llegó aproximadamente a 317 km/h. Tras correr con Yamaha, se acercó a la marca y terminó representándola comercialmente: lleva casi veinte años en esa relación. Actualmente se dedica al comercio y está al frente de Pergamino Motos, frente a la plaza.