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Enseñaba a rescatar en cuevas. Hubo que rescatarlo a él, a un kilómetro

SUBDESCENSO

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Enseñaba a rescatar en cuevas. Hubo que rescatarlo a él, a un kilómetro

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El dos de septiembre de dos mil veintitrés, el espeleólogo estadounidense Mark Dickey trabajaba con una expedición internacional en la cueva de Morca, en el sur de Turquía. A casi un kilómetro de profundidad se sintió mal: sufrió una hemorragia interna. No podía subir por sus propios medios: llegar a la superficie exige unas doce horas de trabajo continuo con cuerdas, y bajo tierra no hay comunicación posible. Lo más insólito de esta historia es quién era el afectado: Dickey es instructor de rescate en cuevas, alguien que durante años enseñó a los rescatistas a sacar personas del subsuelo. Para subirlo hicieron falta casi ciento noventa rescatistas de nueve países, nueve días de trabajo ininterrumpido y decisiones que nadie había tomado antes: una médica descendió mil metros para realizar una transfusión en el campamento subterráneo, los pasos estrechos se ampliaron con detonaciones controladas y la ruta se dividió en siete tramos entre equipos nacionales. En este documental, la cronología completa de la operación que hoy se considera el rescate en cueva más profundo de la historia.