Evangelio En Canción. Septiembre 30 de 2026. (Lucas 9, 57-62). No mirar atrás. #EvangelioDeHoy
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Evangelio En Canción. Septiembre 30 de 2026. (Lucas 9, 57-62). No mirar atrás. #EvangelioDeHoy
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Evangelio En Canción. Septiembre 30 de 2026. (Lucas 9, 57-62). No mirar atrás. #EvangelioDeHoy
NO MIRAR ATRÁS
«Te seguiré dondequiera que vayas»,
dijo aquel hombre con decisión.
Pero Jesús le mostró el camino:
seguirlo es entregar el corazón.
No hay siempre un lugar de descanso,
ni un camino fácil de recorrer,
pero quien pone su vida en tus manos
encuentra una razón para creer.
Quiero seguirte, Jesús,
quiero caminar junto a Ti.
Aunque el camino sea difícil,
no quiero volver atrás.
Pongo mi mano en el arado,
mi mirada puesta en Ti.
Quiero anunciar tu Reino,
quiero vivir para Ti.
A uno le dijiste: «Sígueme»,
y quiso primero detenerse.
A otro le costaba despedirse
de aquello que dejaba al ponerse en marcha.
Tú nos llamas a comenzar de nuevo,
a confiar y caminar.
Cuando escuchamos tu voz, Señor,
danos fuerza para avanzar.
No quiero vivir dividido,
entre lo que fui y lo que vendrá.
Si Tú me llamas hoy a seguirte,
quiero responderte y caminar.
Quiero seguirte, Jesús,
quiero caminar junto a Ti.
Aunque el camino sea difícil,
no quiero volver atrás.
Pongo mi mano en el arado,
mi mirada puesta en Ti.
Quiero anunciar tu Reino,
quiero vivir para Ti.
Mi mirada puesta en Ti,
mi camino junto a Ti.
Jesús, si Tú me llamas,
quiero seguirte hasta el fin.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,57-62
En aquel tiempo, mientras Jesús y sus discípulos iban de camino, le dijo uno:
«Te seguiré adondequiera que vayas».
Jesús le respondió:
«Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
A otro le dijo:
«Sígueme».
El respondió:
«Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».
Le contestó:
«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
Otro le dijo:
«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».
Jesús le contestó:
«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».