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El Último Bastión - La Caída de los Templarios (Asedio de Acre)

Diario Oscuro

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El Último Bastión - La Caída de los Templarios (Asedio de Acre)

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Mayo de 1291. La ciudad portuaria de Acre, el último gran bastión de los estados cruzados en Tierra Santa, está rodeada. A los pies de sus murallas, un inmenso ejército del Sultanato Mameluco espera para aniquilarlos. Dentro, los Caballeros Templarios y Hospitalarios saben que no habrá barcos de rescate. No hay huida posible. El Gran Maestre templario, Guillaume de Beaujeu, lideró una carga suicida donde fue herido de muerte. Cuando sus caballeros creyeron que se retiraba del combate, él les gritó su famosa frase: "Je ne m'enfuis pas; je suis mort" ("No huyo, ya estoy muerto"). Este himno de Symphonic Power Metal, cargado de campanas de iglesia y coros oscuros, es un tributo a esa última y desesperada defensa en Tierra Santa. A una época de hierro y fe que terminó sepultada bajo los escombros de Acre. Esto es Diario Oscuro. Si te corre la historia por las venas, suscríbete. Letra: El año mil doscientos noventa y uno cae. La arena del desierto nuestra sangre la atrae. Cien mil mamelucos a los pies de la muralla, el fin de las cruzadas se decide en la batalla. La ciudad de Acre se asfixia en el calor, pero bajo el acero no hay sitio al temor. La torre se derrumba, el fuego nos alumbra. La Tierra Santa hoy será nuestra tumba. No hay barcos de rescate, no hay sitio a dónde huir... ¡Nos ponemos la cruz para morir! ¡ÚLTIMOS GUARDIANES DE LA TIERRA DE DIOS! ¡Que el choque del acero sea nuestra única voz! ¡No habrá rendición, ni un paso hacia atrás, la espada del templario no descansará jamás! ¡Aunque el cielo sea rojo y nos cueste creer, hoy el Manto Blanco no va a retroceder! El Maestre cae herido con el pecho atravesado, "No huyo", les gritó, "ya estoy muerto y acabado". Los muros están cediendo, el humo nos devora, la fe de un caballero se demuestra en esta hora. Ochocientos soldados contra el mar de la locura, sellando con su vida nuestra sepultura. La torre se derrumba, el fuego nos alumbra. La Tierra Santa hoy será nuestra tumba. No hay barcos de rescate, no hay sitio a dónde huir... ¡Nos ponemos la cruz para morir! ¡ÚLTIMOS GUARDIANES DE LA TIERRA DE DIOS! ¡Que el choque del acero sea nuestra única voz! ¡No habrá rendición, ni un paso hacia atrás, la espada del templario no descansará jamás! ¡Aunque el cielo sea rojo y nos cueste creer, hoy el Manto Blanco no va a retroceder! (Voz limpia, casi como un rezo) Aquí mueren los hombres... Aquí acaban los mitos... Que la historia recuerde nuestros últimos gritos. ¡ÚLTIMOS GUARDIANES DE LA TIERRA DE DIOS! ¡Que el choque del acero sea nuestra única voz! ¡No habrá rendición, ni un paso hacia atrás, la espada del templario no descansará jamás! El último bastión...