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¿Por qué el cerebro cree en dioses?

La Última Cueva

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¿Por qué el cerebro cree en dioses?

10 просмотров · 12 дн. назад
La Última Cueva
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La civilización creó la religión — eso es lo que nos enseñaron. Pero las excavaciones en el sureste de Turquía y las cuevas de Francia apuntan exactamente en la dirección contraria... Hace 400.000 años, en la Sima de los Huesos en el norte de España, 28 individuos de Homo heidelbergensis fueron depositados en el fondo de un pozo accesible solo arrastrándose por pasadizos de barro y descendiendo 13 metros en oscuridad total. Entre sus huesos apareció un bifaz de cuarcita roja llamado Excalibur, tallado con horas de trabajo intenso y sin ninguna marca de uso. Hace 176.000 años, en la cueva de Bruniquel en el suroeste de Francia, los neandertales rompieron casi 400 estalagmitas, las arrastraron más de 300 metros bajo tierra y las dispusieron en anillos concéntricos. Llevaron fuego al interior, dejaron huesos quemados dentro de los círculos y construyeron todo esto mucho antes de que el Homo sapiens llegara a Europa. Hace 90.000 años, esqueletos en la cueva de Qafzeh en Israel descansaban cubiertos de ocre rojo y conchas marinas traídas desde kilómetros de distancia. Luego está Göbekli Tepe, en Turquía, levantado hacia 9.500 a.C. por cazadores-recolectores sin agricultura, sin metales, sin ruedas ni animales domesticados. Sus pilares pesan entre 10 y 20 toneladas y fueron tallados con cinceles de sílex. Las capas arqueológicas más antiguas del sitio no muestran hogares, ni basureros, ni viviendas: solo espacio ritual. Las evidencias de vida doméstica y de cultivo aparecen siglos después. La secuencia estándar — primero agricultura, luego excedentes, luego religión — queda destruida por la estratigrafía. Este episodio explora qué impulsó a los humanos a invertir esfuerzo sobrehumano en rituales antes de tener asegurada la comida, cómo los antropólogos evolutivos explican el origen cognitivo de la creencia sobrenatural, y por qué el trigo silvestre que crecía a 30 km de Göbekli Tepe puede ser la clave para entender el nacimiento de la agricultura misma.