Luis Coeffier_Oka´úva sapukái.
Guaraní Rapo
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Luis Coeffier_Oka´úva sapukái.
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Guaraní Rapo
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Música_Polka paraguaya.
Tema: Oka´úva sapukái
Autor: Luis Coeffier
Interpretación: Blas Medina
𝐏𝐚𝐫𝐭𝐢𝐭𝐮𝐫𝐚: https://drive.google.com/drive/folder...
𝙐𝙉 𝙋𝙊𝘾𝙊 𝘿𝙀 𝙃𝙄𝙎𝙏𝙊𝙍𝙄𝘼
𝗟𝘂𝗶𝘀 𝗔𝗹𝗳𝗿𝗲𝗱𝗼 𝗖𝗼𝗲𝗳𝗳𝗶𝗲𝗿 𝗗𝗮 𝗖𝗼𝘀𝘁𝗮, nació en Asunción el 30 de agosto de 1950, hijo del afamado guitarrista Enrique Coeffier.
Fue mi segundo maestro de guitarra, el primero fue mi padre quien al notar el gran talento de Luis como interprete y docente le encomendó mi formación musical, considero que acertadamente. Luis vivía en aquel entonces en la ciudad de Asunción, sobre la calle Bartolomé de las Casas,
actualmente Gaudosio Nuñez, a dos cuadras de Eusebio Ayala (no recuerdo el N° de casa), y yo vivía en la calle 12 de Octubre N° 233. Esas 20 cuadras aproximadamente las caminaba siendo niño, en compañía de un gran amigo de mi padre, también alumno de Luis, Oscar Rodi, para tomar sus clases de guitarra, para las que nunca aceptó remuneración económica alguna.
No solamente su arte estuvo muy influenciado por la herencia de su padre, que lo dejó siendo Luis aún un niño, pues Enrique Coeffier falleció trágicamente cuando éste apenas tenía 12 años de edad, sino también toda su vida rondaba alrededor de su recuerdo, tratando de recobrar anécdotas y composiciones de él.
Luis aprendió a ejecutar la guitarra con los muchachos del barrio y en el Colegio Militar, donde había ingresado para seguir esa carrera pero que abandonó al poco tiempo al darse cuenta que no era lo suyo y según recuerdo comentaba, tanto a mi padre, a mi abuelo, como a mí, este
aprendizaje lo hizo a escondidas de su madre quien no estaba de acuerdo con que él fuese músico.
Aprendió a leer música con mi padre y a las pocas semanas ya dominaba la teoría musical de manera autodidacta, superando a su docente (como me lo comentaba mi padre, quien lo consideraba un genio de la música), pues pocos meses después escribía no solo para guitarra sino también para diferentes instrumentos, haciendo incluso arreglos orquestales. Dirigió la orquesta de la Facultad de Derecho que había ganado el festival Universitario de la Canción, evento muy popular en esa época.
Nunca tuvo formación formal en música. Sin embargo por su gran simpleza y afabilidad muchos músicos folkloristas acudían a él para la transcripción de sus obras y así poder registrarlas en APA.
Así mismo muchos poetas le solicitaban la musicalización de sus versos. La remuneración que les solicitaba era simbólica o directamente se negaba a recibir recompensa alguna por su trabajo. Una vez le pregunté porque cobraba tan poco y me contestó, “isogue chéichante avei, ha oikotevé, oi pora upéicha” (este músico es tan pobre como yo y necesita registrar su obra para ganar algo de dinero, está bien así). Esto refleja su espíritu y su compromiso con la música y músicos del país, detalle importante, pero poco valorado en su real medida. Debo confesar que al comienzo yo consideraba que el maestro no se daba importancia a si mismo y no hacía valer sus conocimientos y su trabajo, con el tiempo comprendí su gran tarea en favor de nuestra cultura.
Realizó numerosos arreglos para guitarra clásica del repertorio internacional y sobre todo nacional y me considero un afortunado al disponer de este maravilloso archivo musical.
Es autor de numerosas obras para guitarra clásica entre las que se citan además de “𝗢𝗸𝗮´ú𝘃𝗮 𝘀𝗮𝗽𝘂𝗸á𝗶” otras polkas tales como: “Ani hagua nde pochy”, “Jatar Safuán”, “Don Agustín”, “Mbarakapu jeroky”. Compuso también dos hermosas mazurkas dedicadas a sus hijas “Ythel Berenice” y “Marian Renée”. Además incursionó en otros estilos como preludios y romanzas así como estudios y valses, que serán puestas a consideración oportunamente, pues son temas que merecen ser conocidos. Sin embargo su obra más famosa no es en el ámbito de la guitarra clásica
sino una polka cantada “𝗣𝗶𝗿𝗶𝗿𝗶 𝗣𝗼𝗿𝗼𝗿𝗼” con una letra jocosa en guaraní, idioma que dominaba. Luis conocía muy bien la idiosincrasia del pueblo paraguayo.
𝗢𝗸𝗮´𝘂𝘃𝗮 𝘀𝗮𝗽𝘂𝗸á𝗶 significa “el grito del borracho”, que en el Paraguay presenta una fisonomía propia, en el que se manifiesta un estado de euforia, de alegría que se trasmite a través de un grito fino y profundo, como queriendo compartir con aquellos que escuchan ese grito el estado de satisfacción que experimenta el que grita bajo los efectos de la espirituosa bebida. En la segunda parte de la obra, la onomatopeya refleja este grito. Mi padre cada vez que se encontraba con él le pedía, “ñahendumi Oka´úva sapukái” (escuchemos ………). Esta obra fue compuesta el 4 de febrero de 1978 y yo lo ejecuto desde entonces.
Luis falleció en la ciudad de Fernando de la Mora el 23 de febrero de 2016 a los 65 años de edad.
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