Перейти к содержимому

MANEJO Y MOVIMIENTOS DE BANDERA DE CEREMONIA

CAPACITACION PROFESIONAL VIRTUAL

0:00 / 0:00

MANEJO Y MOVIMIENTOS DE BANDERA DE CEREMONIA

3 253 просмотра · 11 месяцев назад
CAPACITACION PROFESIONAL VIRTUAL
234 подписчика
3 253 просмотра · 11 месяцев назад
Los y las abanderadas, junto a sus escoltas, representan al Pueblo de la Nación Argentina y, en particular, al organismo policial al que pertenecen. Quien porta la bandera es el único responsable de su conducción y movimiento, lo cual debe realizar siempre con la dignidad y el honor que exige su función. Solo podrá cederla a su primer escolta en caso de sufrir alguna indisposición que le impida continuar. Tanto el abanderado o abanderada como sus escoltas deben cuidar especialmente su lenguaje corporal, procurando que sea coherente con la solemnidad y el respeto que demanda el cargo. A partir de la ceremonia en la cual asumen sus funciones, quedan plenamente investidos de la autoridad simbólica para cumplir este rol. Quienes desempeñan esta función deben ser previamente instruidos acerca de la alta responsabilidad que implica portar la bandera, y entrenados para adquirir las habilidades cinético-motoras necesarias. De este modo, los escoltas estarán preparados para asumir la función del abanderado/a si la situación lo requiere. Es importante señalar que tanto el abanderado como sus dos escoltas deben portar en todo momento el cubrecabezas correspondiente (quepí, boina o gorra plato, según el tipo de uniforme), independientemente de que la ceremonia se realice en espacios abiertos o cerrados. Esta disposición difiere del tratamiento previsto para el abanderado que porta la Bandera de Izar, quien, en ese caso, debe presentarse sin cubrecabezas. En las evoluciones determinadas por el ceremonial, el o la abanderada seguirá las indicaciones impartidas, mientras que los escoltas replicarán sus desplazamientos, conforme a lo establecido en la normativa institucional. Siempre que sea posible, se procurará que el o la abanderada conozca con anticipación el lugar que ocupará y el recorrido a realizar, lo que le permitirá ejecutar sus movimientos con mayor seguridad y naturalidad. Durante el ejercicio de sus funciones, los y las abanderadas y escoltas no deben realizar discursos, leer documentos ni participar de otras intervenciones. El máximo honor que pueden recibir es cumplir con el rol asignado, razón por la cual tampoco pueden ser reemplazados con otros fines. En ningún caso deben aplaudir, ya que toda su atención debe estar centrada en la bandera que conducen. El personal policial que tenga el honor de portar la Bandera de Ceremonia deberá realizar sus movimientos con serenidad y precisión, evitando cualquier precipitación. Cuando se encuentra desenfundada, deberá apoyarse de modo que el paño y el asta reposen sobre el hombro derecho del o la abanderada. En el marco de una ceremonia institucional, la Bandera Nacional de Ceremonia adopta distintas posiciones, cada una con un significado propio y una función específica dentro del acto. Comprender estas posiciones es fundamental para el personal que participa en actos protocolares, ya que no solo responden a criterios técnicos, sino que reflejan el respeto y la solemnidad que se debe al símbolo patrio. Estas posiciones son: En descansen, al hombro y en saludo uno o presenten - ar. En descansen: la Bandera estará vertical, sostenida por la mano derecha, el regatón cerca de la punta del pie derecho y a la misma altura. Al hombro: la Bandera se deslizará hasta quedar apoyada en el hombro derecho, y el asta debe quedar con una inclinación de cuarenta y cinco grados direccionado hacia el centro del cuerpo. En saludo uno (Presenten – Ar): la Bandera se mantiene en alto, con el asta vertical, el regatón en la cuja y la mano derecha empuñando el asta a la altura de la sien. Además de las tres posiciones principales de manejo de la Bandera de Ceremonia se contempla también la posición de firmes, aunque no como posición específica de la bandera, sino como posición del abanderado o escolta cuando esta se encuentra en descansen o al hombro. El abanderado llevará el sable o la espada envainado, sostenido con la mano izquierda. Esta tomará la vaina, la cual estará ubicada al costado izquierdo del cuerpo, colgada del tirasable en el cinto, a la altura de la costura del pantalón. La empuñadura quedará por debajo de la anilla, mientras que los cuatro dedos se colocarán por delante y el pulgar por detrás. La vaina deberá mantenerse en posición vertical respecto del suelo y paralela a la pierna. Tanto en la marcha como en posición estática, el/la abanderado/a estará siempre por delante de los escoltas; a una distancia que equivalga a dos pasos aproximadamente, ocupando el vértice de un imaginario triángulo equilátero. El espacio puede acortarse o extenderse para armonizar con la amplitud del ámbito u otras circunstancias propias de la ceremonia. Se deberá procurar que los/las escoltas porten armas de uso protocolar, en este caso la distancia con el/la abanderado/a puede ser mayor para facilitar el correcto manejo de las mismas.