El Estilo De Vida Trillonario Del Principe De Arabia Saudi
Lujazos
0:00 / 0:00
El Estilo De Vida Trillonario Del Principe De Arabia Saudi
9 681 просмотр · 3 г. назад
Lujazos
9,81 тыс. подписчиков
9 681 просмотр · 3 г. назад
Mohamed Bin Salmán confiesa que su sueño era ser como Steve Jobs. «Si me pusiera a trabajar con sus métodos, ¿qué podría crear? Esa era la pregunta que me rondaba de joven», declaró a Bloomberg. Lo que quiere crear hoy es una nueva Arabia Saudí, «más transparente y más moderna». Para ello debe conseguir que el país «se libere de su adicción al petróleo» antes de 2030. Es interesante que utilice la palabra ‘adicción’, pues implica que esta dependencia ha sido perjudicial a la larga, ya que varias generaciones han vivido despreocupadas por su futuro.
«Está jugando con fuego. Es un ingenuo y un temerario y puede desestabilizar la región». Así describe el espionaje alemán al nuevo hombre fuerte de Arabia Saudí, el hijo favorito del anciano rey Salmán, presuntamente aquejado de demencia senil. El memorando de la inteligencia germana apenas superaba el folio ni los espías lo tienen calado aún y el Gobierno germano tuvo que pedir perdón por su filtración. Pero es interesante porque condensa en su brevedad la fascinación y también el temor que despierta en Occidente la irrupción de este príncipe hiperactivo y casi desconocido que no se ajusta a los clichés sobre los 7000 herederos de la casa de Saúd, la dinastía que manda en Arabia Saudí desde su fundación en 1932, de los que unos 200 podrían reclamar algún derecho sucesorio.
Para empezar, el principe Salmandno es un manirroto y jamás se lo vio en un casino o en una fiesta nocturna. En un país de cigarras que desde los años cincuenta vive de las rentas gracias al petróleo, y donde la máxima aspiración profesional es la sinecura -un empleo en una empresa estatal donde se trabaje poco y se gane mucho-, es una rareza que una hormiguita llegue al poder. Una hormiguita que no para quieta: ministro de Defensa y presidente del Consejo Supremo Económico, además de vicepríncipe heredero, es decir, segundo en la línea de sucesión, solo por detrás de su ambicioso primo Mohamed bin Nayef, su gran rival en las intrigas palaciegas. Pero Mohamed bin Salmán, en poco más de un año, controla ya los dos grandes ejes del poder saudí: el petróleo y el Ejército. Algo sin precedentes en un país donde los cargos se reparten para contentar a todos. Y lejos de optar por el continuismo, los está reestructurando de tal modo que tiene a los diplomáticos occidentales frotándose los ojos. Por algo lo llaman Mr. Everything (‘Señor Todo’).