La fuerza del trueno【Lordas: Guerreros de la escarcha inmortal】
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Capítulo 3: Thorbjörn, el Bárbaro de los Alpes Nórdicos
Thorbjörn nació en las tierras implacables de Flagdvǫllr, el llamado “Territorio de los Gigantes”, donde las batallas contra esas colosales criaturas eran tan comunes como el frío cortante que barría los valles. Los gigantes, despiadados y voraces, arrasaban los asentamientos humanos, devorando a los desafortunados que sobrevivían a su primer embate.
En uno de aquellos ataques, el joven Thorbjörn sobrevivió milagrosamente bajo los escombros de su aldea destruida. Fue rescatado por un grupo de guerreros intrépidos que se alzaban contra los gigantes, desafiando su dominio en lo que parecía una guerra sin fin. Criado y entrenado por esos combatientes, Thorbjörn creció hasta convertirse en un guerrero formidable, alimentado por un ardiente odio hacia los gigantes y una férrea determinación de vengar a su pueblo.
Al alcanzar la adultez, enfrentó su prueba de iniciación: cazar y dar muerte a un gigante en solitario, regresando con su cabeza como trofeo. Con una determinación inquebrantable, Thorbjörn cumplió la hazaña, aunque no sin un alto precio. Su cuerpo quedó marcado por cicatrices, recordatorios eternos de aquel feroz combate. Como recompensa, se le otorgó Volundrün, un hacha de guerra imbuida con el poder del trueno, un artefacto que rugía con cada golpe como si la tormenta misma lo acompañara.
Con el tiempo, la lucha contra los gigantes se intensificó. Thorbjörn se convirtió en una figura temible, temida por sus enemigos e incluso por sus propios aliados. El peso de las batallas interminables y la visión de sus camaradas cayendo uno tras otro comenzaron a desgastar su espíritu. La furia que antes había sido su mayor fuerza ahora lo consumía, transformándolo en un guerrero movido únicamente por una insaciable sed de sangre.
Un día, los gigantes desaparecieron. Los ataques cesaron y la humanidad celebró una victoria largamente esperada. Pero para Thorbjörn, la calma no trajo consuelo. Dudaba que la amenaza hubiera terminado. “Quizás huyeron para reagruparse”, pensaba. Sin un enemigo al que enfrentar, su furia no encontraba reposo.
Incapaz de aceptar la quietud, eligió marcharse en busca de nuevos adversarios. Fue entonces cuando escuchó las historias de un Señor Dragón que dominaba tierras heladas no muy lejos de su hogar. Una chispa de emoción se encendió en su interior. Sin vacilar, emprendió el viaje hacia aquellas regiones gélidas, dejando tras de sí un rastro de destrucción y derramando la sangre de todo aquel que osara interponerse en su camino.
Lyrics.
La tormenta ruge, me llama a gritar,
entre sangre y hielo me voy a alzar.
Una furia ardiente recorre mi piel,
fuerza indomable, salvaje, cruel.
El choque de acero, el sabor del temor,
prospero en la sombra donde muere el valor.
Con cada golpe retumba el trueno,
un hijo de guerra que quiebra los sueños.
La nieve sangra bajo mi andar,
mi furia asciende, los débiles van.
Yo soy la tormenta, el cauce feroz,
desatado y libre—la Fuerza del Trueno.
Entre fuego y hielo mi senda abriré,
un sendero brutal para al amanecer.
El dragón me espera en la cumbre final,
la caza suprema, mi lucha inmortal.
Su aliento de hielo no me detendrá,
en este campo lo voy a derribar.
Que aúllen los vientos, que el monte lamente,
no habré de rendirme hasta el fin de mi suerte.
Con cada paso mi gloria arderá,
un rastro de ruina la nieve dejará.
La nieve sangra bajo mi andar,
mi furia asciende, los débiles van.
Yo soy la tormenta, el cauce feroz,
desatado y libre—la Fuerza del Trueno.
Entre fuego y hielo mi senda abriré,
un sendero brutal para al amanecer.
Los antiguos me guían, su fuerza es la mía,
entre mil batallas forjé mi vigía.
Que tiemble el cielo, la tierra se quiebre,
pues nadie respira si mi sombra hiere.
La nieve sangra bajo mi andar,
mi furia asciende, los débiles van.
Yo soy la tormenta, el cauce feroz,
desatado y libre—la Fuerza del Trueno.
Entre fuego y hielo mi senda abriré,
un sendero brutal para al amanecer.