El ojo de la aguja. Lectio de Mateo 19, 23-30
Fidel Oñoro
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Homilía (18. 08. 2020). P. Fidel Oñoro cjm
Cuando el joven rico da media vuelta y se va en dirección contraria al seguimiento, lleno de tristeza, Jesús toma la palabra para pronunciar una enseñanza: “Les aseguro que es muy difícil que un rico entre en el Reino de los cielos” (v.23).
Y lo enfatiza con el ejemplo de la dificultad de un camello para pasar por el ojo de una aguja.
Los discípulos se espantan y deducen que nadie puede salvarse. Jesús aclara: ‘Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible’ (v.26).
Luego Pedro confirma la verdad de estas palabras: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué recibiremos, pues?” (v.27).
Jesús responde con una frase que merece hoy toda nuestra consideración. El discípulo recibe de Jesús tres dones: “Se sentarán también ustedes en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel… Todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi nombre, recibirá el ciento por uno… Y recibirá vida eterna” (v.28-29).
Los discípulos recibirán más de lo esperado: un liderazgo en el pueblo de Dios, el ciento por uno en la vida comunitaria y, lo más importante, la vida eterna.
Pero Jesus también introduce una corrección al Pedro que pide contracambio.
Jesús le pide a Pedro y a sus primeros seguidores un cambio de perspectiva:
de una lógica contractual a una elección de fe y amor;
del tener al ser, del contar activos a la
riqueza de la persona;
del buscar algo para sí mismo al vivir en comunión con él y en la fraternidad.
Seguir a Jesús es vida, no pérdida.
Al Pedro que le pregunta qué puede recibir a cambio, Jesús le explica el valor y la fecundidad de su elección.
Vamos a profundizar estas palabras de Jesús.