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Una Llama No Arde Sola — Dembow — 2026

Guerrera Bendecida

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Una Llama No Arde Sola — Dembow — 2026

36 просмотров · 11 дн. назад
Guerrera Bendecida
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Una llama no arde sola Si aún queda una llama encendida entre las cenizas de los dos, tú la vas apagando lentamente con el recuerdo de aquel dolor. Traes al presente las heridas de cuando más necesitabas mi voz, y yo comprendo que hubo momentos en que no supe darte lo que esperaba tu corazón. No quiero borrar lo que te hice, ni disfrazarlo de explicación, sé que hubo palabras que llegaron tarde y silencios que dejaron dolor. Pero si de verdad queda una llama, si aún respira algo entre los dos, no puede vivir solo del pasado ni alimentarse únicamente de lo que pasó. Yo puedo mirar mis errores de frente, puedo reconocer mi equivocación, puedo ofrecerte un arrepentimiento sincero, pero no puedo obligarte a creer en mi corazón. Y ahí comienza la parte más dura: aceptar lo que no puedo cambiar; porque para sanar una herida entre dos, los dos tienen que quererla cerrar. Porque una llama no arde sola, por mucho amor que quede alrededor, si una mano intenta protegerla y la otra la cubre de dolor. Yo puedo acercarme con las manos abiertas, puedo volver a encender mi interior, pero no puedo luchar por un nosotros si tú ya has decidido decirnos adiós. Una llama no arde sola, ni sobrevive contra el corazón; hace falta que dos quieran cuidarla, hace falta que dos le den calor. Y aunque me duela reconocerlo, hay batallas que no gana el amor: no puedo volver a tu futuro si tú ya me borraste de él sin mirar atrás. No crees en mi arrepentimiento, y tampoco me das la oportunidad de demostrarte con hechos y tiempo que algo en mí pudo cambiar. Tal vez para ti ya no existe ningún lugar donde volver, y yo sigo mirando aquella puerta que tú ya decidiste cerrar también. Yo quería reparar la herida, no fingir que nunca existió, quería que aquello que nos rompió no fuera el final de nuestra historia de amor. Pero reparar necesita dos manos, igual que sostener un corazón; uno puede ofrecerse entero, pero no puede sanar una relación en soledad. Y cuanto más intento alcanzarte, más lejos parece quedar tu voz. No porque no haya amado suficiente, sino porque el amor necesita elección. Entonces comprendo, aunque duela, lo que tanto me costaba aceptar: que querer volver a encender la llama no significa que el otro quiera volverla a avivar. Y quizá lo más triste no sea perderte, sino quedarme intentando demostrar que todavía puedo ser aquella persona que tú ya no quieres encontrar. Porque luchar por alguien que te ha olvidado es aprender a sangrar sin avanzar; pero permanecer junto a quien solo te devuelve dolor también puede convertirse en otra forma de abandonarme. Y esta vez no quiero abandonarme por conseguir que vuelvas a mirar. No quiero perseguir una llama que tú ya no quieres alimentar. Si para ti lo nuestro terminó, yo no puedo escribir otro final. Puedo arrepentirme de lo que hice, puedo aprender, puedo reparar, pero no puedo obligar a tu corazón a concederme una oportunidad. Porque una llama no arde sola, y ahora lo puedo comprender: amar también es dejar espacio cuando el otro ya no quiere volver. Yo hice mi parte mirando de frente aquello que te pude hacer sufrir; si tú no quieres volver a intentarlo, también tendré que aprender a dejarte ir. Porque una llama no arde sola, aunque aún quede fuego entre los dos. Y si tú decidiste apagarla despacio, yo no puedo sostenerla por los dos. No voy a negar lo que sentimos, ni fingir que nada sucedió. Solo acepto que para salvar una llama hacen falta dos. Y si ya no existe un mañana donde tú quieras volver a nosotros, me dolerá, pero aprenderé a soltar la lucha, porque el amor que quiero conservar también tiene que empezar por no perderme yo.