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identidad profesional del entrenador, responsabilidad formativa, construcción de un programa propio

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identidad profesional del entrenador, responsabilidad formativa, construcción de un programa propio

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estos ejes junto al diagnóstico de situación, liderazgo, disciplina, relaciones humanas y profesionalización forman parte de este segmento de Fernando Duro dirigido a sus pares Su concepción del entrenador que trasciende la transmisión de conocimientos técnico-tácticos y la profesión comienza por comprender para quién se trabaja y cuál es la responsabilidad que se asume al conducir jugadores y programas deportivos. El concepto que articula toda la exposición es “pensar en el otro”. Un entrenador debe procurar que los jugadores sean mejores, que los colegas que trabajan junto a él también mejoren y que el programa deportivo se transforme en una herramienta de desarrollo para todos. Plantea una oposición entre dos posibles concepciones de éxito: -el éxito entendido como resultado inmediato, campeonatos y estadísticas; -el éxito entendido como legado, formación, crecimiento de jugadores y entrenadores y construcción de una trayectoria profesional sostenible. Duro coloca claramente el segundo aspecto en el centro de su concepción de la profesión. Desarrolla una idea fundamental: el entrenador debe construir su propio programa. Para hacerlo necesita diagnosticar la situación institucional, escuchar, analizar las condiciones existentes, establecer objetivos y recién después presentar un proyecto. El diagnóstico aparece así como una herramienta que permite al entrenador no quedar sometido permanentemente a las urgencias del resultado. El entrenador como formador de personas La primera definición de la profesión es ética antes que táctica: “Nuestra profesión tiene como primer objetivo pensar en el otro.” El entrenador debe preguntarse permanentemente: ¿Cómo hago mejores a mis jugadores? ¿Cómo hago mejores a los entrenadores que trabajan conmigo? ¿Cómo mejoro mi programa? ¿Cómo hago que ese programa sea para todos? Esta mirada coloca al entrenador como agente de desarrollo humano y deportivo, no solamente como responsable de conseguir resultados. Esto coincide con el enfoque formativo de FIBA/WABC, que contempla al entrenador no sólo como transmisor de habilidades sino también como responsable del desarrollo del deportista como persona, de las relaciones y de los valores. 2.2. La importancia de la generosidad y el legado El verdadero orgullo del entrenador no debería estar exclusivamente en los campeonatos obtenidos, sino también en comprobar que las personas que trabajaron con él pudieron crecer. Su concepto de “herencia deportiva” resulta particularmente significativo: formar entrenadores; ayudar a los jugadores; compartir conocimiento; reconocer a quienes ayudaron en la propia carrera; conseguir que quienes trabajan junto al entrenador sean mejores que él. Por eso diferencia: Campeonatos → estadística y currículum. Herencia deportiva → legado profesional. 2.3. El jugador como centro del proceso La prioridad debe ser: el jugador, no el entrenador. El entrenador debe proporcionar herramientas para que los jóvenes puedan desarrollarse y disfrutar del proceso. Duro plantea además una perspectiva de largo plazo: desde que el niño comienza a jugar hasta que llega al alto rendimiento pueden transcurrir muchos años, y durante ese período el desarrollo debe estar por encima de la presión por ganar partidos de formación. 2.4. El resultado como consecuencia, no como único objetivo La pregunta que propone implícitamente es: ¿Qué estamos intentando ganar realmente? Ganar un partido infantil no tiene el mismo significado que lograr que un jugador llegue posteriormente al alto rendimiento. Esto no significa que el resultado sea irrelevante, sino que debe ubicarse dentro de una perspectiva temporal más amplia del desarrollo del jugador. 3. El entrenador como profesional Ser profesional no significa únicamente: cobrar; dirigir un equipo profesional; tener un cargo importante; acumular campeonatos. Implica fundamentalmente: capacitarse; estudiar; observar; preguntar; diagnosticar; elaborar programas; sostener convicciones; asumir responsabilidades; establecer reglas; respetar a los jugadores; aprender permanentemente. FIBA/WABC también plantea que el desarrollo profesional del entrenador debe ser permanente y que la palabra “profesional” refiere a cómo el entrenador aborda su tarea, no solamente a si recibe una remuneración. 4. Metodología de enseñanza y entrenamiento Aunque esta conferencia no desarrolla una secuencia extensa de ejercicios, sí presenta una metodología profesional para diseñar y conducir el entrenamiento. 4.1. Diagnóstico de situación Es uno de los conceptos metodológicos centrales. La secuencia propuesta es: 1. Llegar al club. ↓ 2. Escuchar. ↓ 3. Analizar. ↓ 4. Realizar un diagnóstico de situación. ↓ 5. Elaborar el propio programa. ↓ 6. Presentarlo a la institución. ↓ 7. Establecer reglas y objetivos que realmente puedan cumplirse. un aporte de deposoft.com.ar para la construcción de tu formación de entrenador en Argentina. Esperamos tus comentarios... sucede algo así en 2026?