LA MERIDIANA DE BARCELONA, DE CAMINO RURAL A AUTOPISTA URBANA
Barcelona Memory
0:00 / 0:00
LA MERIDIANA DE BARCELONA, DE CAMINO RURAL A AUTOPISTA URBANA
54 423 просмотра · 2 дн. назад
Barcelona Memory
66,7 тыс. подписчиков
54 423 просмотра · 2 дн. назад
En 1859, Ildefons Cerdà proyectó la Meridiana como una de las grandes vías de su Plan de Ensanche, junto con la Diagonal y la Gran Via. Su trazado debía conectar la ciudad con el territorio y articularse alrededor de la futura plaza de les Glòries. El nombre de la avenida recordaba el meridiano de París, utilizado por los astrónomos franceses Pierre Méchain y Jean-Baptiste Delambre en las mediciones que contribuyeron a establecer el metro como unidad universal de longitud.
Pero una cosa eran los planos y otra la realidad. Durante la segunda mitad del siglo XIX, el ferrocarril comenzó a transformar aquel paisaje rural. Aparecieron vías, estaciones, talleres y almacenes industriales. Sant Andreu de Palomar, anexionado a Barcelona en 1897, crecía entre fábricas y viviendas obreras. Los trenes circulaban a nivel de calle y los numerosos pasos a nivel dificultaban las comunicaciones entre barrios.
Durante la Segunda República se proyectó soterrar las vías ferroviarias, pero la Guerra Civil interrumpió las obras. Algunos espacios subterráneos en construcción se utilizaron como refugios antiaéreos. En 1941 nació RENFE y, siete años después, entró en servicio el túnel ferroviario de la Meridiana. Paralelamente, el metro avanzaba: llegó a Glòries y Clot en 1951 y alcanzó Fabra i Puig en 1954.
La gran transformación llegó durante el franquismo, especialmente bajo la alcaldía de Josep Maria de Porcioles. El automóvil se convirtió en el protagonista absoluto. La Meridiana llegó a tener hasta doce carriles, aceras estrechas y pasarelas elevadas para peatones. El tráfico alcanzó cifras cercanas a los 120.000 vehículos diarios. Ruido, contaminación y accidentes acompañaban a una avenida que, en lugar de unir barrios, los separaba. El progreso tenía ruedas, pero parecía haberse olvidado de los vecinos.
Las asociaciones vecinales comenzaron a reclamar semáforos, pasos de peatones y menos tráfico. Con la democracia municipal y, especialmente, tras la construcción de las Rondas de Barcelona en 1992, comenzaron las grandes reformas. Desaparecieron pasarelas, se ampliaron aceras y aparecieron árboles, carriles bici y nuevos espacios públicos.
El entorno de Glòries también cambió con el Teatre Nacional, L'Auditori, la Torre Glòries y los nuevos Encants. En 2004 regresó el tranvía moderno.