Los Verdaderos Monstruos - Niratema
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Niratema
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Los Verdaderos Monstruos
Escrita por: José Juan Sosa González
He visto reinos levantarse,
he visto imperios sucumbir.
Han pasado cientos de siglos…
y aún no aprenden a vivir.
He visto reyes perder sus coronas,
y al pobre morir por un trozo de pan.
He visto cruzadas en nombre del cielo
y al hombre matar por quererlo alcanzar.
La historia repite sus viejas mentiras,
cambian las banderas, no cambia el rencor.
Se llaman humanos, se creen superiores…
¡qué extraña manera de entender el amor!
Yo tengo la noche, no puedo ver el sol,
los siglos me sobran, me falta el calor.
Ustedes son libres, les sobra la vida…
¿por qué la convierten en su propia herida?
¡Dime quién es el monstruo aquí!
¿El que caza para sobrevivir?
¿O el que destruye sin compasión
por una corona, por oro y ambición?
¡Amar es tan fácil, basta el corazón!
¡Que siga latiendo, bombeando pasión!
Yo tengo la eternidad, ustedes el día…
¡y aun así destruyen su propia alegría!
Me llaman bestia por beber sangre,
por dar a mis noches un precio vital.
Pero ustedes derraman ríos de sangre
por piedras que brillan y no sirven de nada.
Diamantes, rubíes, esmeraldas…
¿qué tienen de mágico su frío fulgor?
Se matan por ellas, se venden por ellas,
¡y luego me llaman la encarnación del horror!
Yo cazo en las sombras, no escondo mi hambre,
no visto de santo ni finjo piedad.
Ustedes se cubren con leyes y honores
mientras hacen del mundo un campo de crueldad.
He visto sus dioses cambiar de nombre,
sus grandes promesas volverse traición.
Y aún no comprendo, después de mil años,
por qué les da miedo escuchar al corazón.
¡Dime quién es el monstruo aquí!
¿El que caza para sobrevivir?
¿O el que destruye sin compasión
por una corona, por oro y ambición?
¡Amar es tan fácil, basta el corazón!
¡Que siga latiendo, bombeando pasión!
Yo tengo la eternidad, ustedes el día…
¡y aun así destruyen su propia alegría!
Podrían besarse bajo las estrellas,
bailar mientras quede luz en la piel.
Decir "te quiero" sin pedir nada,
vivir cada instante como si fuera el último ayer.
Pero levantan muros, afilan sus armas,
se inventan enemigos para justificar
el odio que llevan clavado en el pecho…
¡y tienen mil formas de poderlo arrancar!
¿Quién es la bestia?
¡Mírate al espejo!
¿Quién trae la muerte?
¡Mira tus guerras!
¿Quién busca culpables?
¡Quien no quiere cambiar!
¡Los monstruos no siempre tienen colmillos!
¡No necesito fingir bondad!
¡Mi hambre no esconde su realidad!
Pero ustedes, tan llenos de gloria,
¡bañan de sangre su propia historia!
Tienen un pulso, tienen calor,
tienen mil días para dar amor.
Y cuando la muerte les cierre el camino,
¿qué les dará el oro que amaron en vida?
¡Dime quién es el monstruo aquí!
¿El que caza para sobrevivir?
¿O el que destruye sin compasión
por una corona, por oro y ambición?
¡Amar es tan fácil, basta el corazón!
¡Que siga latiendo, bombeando pasión!
Yo tengo la eternidad, ustedes el día…
¡y aun así destruyen su propia alegría!
¡Yo bebo por hambre, no por poder!
¡No tengo una vida que quiera vender!
Ustedes, que tienen el mundo a sus pies…
¡díganme, humanos, qué harán con él!
He visto mil siglos pasar ante mí…
y aún no comprendo qué quieren destruir.
La noche me espera.
La sangre también.
Pero el monstruo…
no siempre soy yo.