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Aurora Egido, «Las mieles poéticas de Góngora» (17/09/2020)

Cátedra Góngora

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Aurora Egido, «Las mieles poéticas de Góngora» (17/09/2020)

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Aurora Egido es catedrática emérita de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza, doctora honoris causa por la Universidad Carlos III y académica secretaria de la Real Academia Española. Ha sido profesora de la Universidad de Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona y Universidad de León, profesora distinguida del Graduate Center de CUNY y profesora visitante en la Universidad de Cardiff, Westfield College de Londres, UCLA, Johns Hopkins y Cambridge, así como Vicerrectora de Humanidades y Cursos de Extranjeros en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Es presidenta de honor de la Asociación Internacional de Hispanistas y de la Asociación Internacional Siglo de Oro y académica correspondiente de la British Academy of Humanities. Entre otras distinciones, ha recibido Les Palmes Académiques, el Premio “Baltasar Gracián”, la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha, el Premio Nacional de Investigación en Humanidades “Ramón Menéndez Pidal” y el Premio Internacional “Menéndez Pelayo”. Es autora de numerosos estudios y ediciones sobre historia y crítica de la Literatura Española, particularmente dedicados al Siglo de Oro, cuya relación puede consultarse en La razón es Aurora. Homenaje a la profesora Aurora Egido (Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2017), ya en la red. Una larga tradición bíblica y clásica rescatada en el Renacimiento ensalzó la labor de las abejas, productoras de cera y miel, lo que contribuyó a asignarles los valores literarios de provecho y utilidad. Horacio y Séneca las propusieron como ejemplo de la imitación compuesta, convirtiéndolas en modelo de apropiación: el escritor debía libar de los autores más diversos para así producir su propia miel. Góngora llevó a sus últimos extremos el modelo de las abejas en toda su obra, trasladando a sus versos la dulzura, la armonía y hasta los placeres gustativos y táctiles de una imagen que identificó además el proceso poético con el amoroso. A través de la emblemática, se difundió la figura de Cupido-abeja, lo que permitió generar un amplio abanico de imágenes eróticas, unidas a otras de carácter moral, político y religioso. El tema se elevó a lo divino y se rebajó a lo humano, generando una curiosa simbiosis entre naturaleza y arte, que, en el caso del poeta cordobés, supondría la defensa de la oscuridad y la utilidad del placer. Gracias a ello, demostró que no hay géneros ni metros mayores o menores, pues la calidad poética podía alcanzarse por igual en los romances que en las octavas o las silvas. Como dijo Rafael Alberti, las abejas son los guardianes de los secretos de los poetas y, en el colmenar literario, del Siglo de Oro, Góngora se convirtió en auténtica abeja reina.