Lo que no sanas, lo repites, lo que no reconoces te domina
SOFIA SANCHEZ NAVARRO
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Lo que no sanas, lo repites, lo que no reconoces te domina
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SOFIA SANCHEZ NAVARRO
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Tuvimos el gusto de platicar con Karin Storsberg terapeuta ,mentora de vida y certificada en Tetahealing . Una técnica de meditacion y desarrollo personal que busca, identificar y transformar creencias, emociones y patrones de pensamiento que pueden estar incluyendo en nuestra vida.
NO TODAS LAS HERIDAS SON TUYAS, PERO SANARLAS SÍ ES TU RESPONSABILIDAD.
¿Cuántas veces has culpado a alguien de un dolor que ya existía dentro de ti?
Hay personas que llegan a nuestra vida y despiertan heridas que creíamos olvidadas. Otras nos lastiman de verdad. Pero existe una diferencia fundamental entre reconocer el daño que alguien nos hizo y responsabilizarlo de todo lo que sentimos.
No podemos vivir esperando que los demás sanen lo que nosotros no nos atrevemos a mirar.
A veces confundimos el amor con la necesidad de ser elegidos, la atención con la validación y la permanencia con la seguridad.
Nos aferramos a relaciones que ya no nos hacen bien porque nos aterra enfrentarnos al abandono, al rechazo o a nuestra propia soledad.
Y lo más doloroso es que, muchas veces, repetimos las mismas historias con diferentes personas, creyendo que el problema siempre está afuera.
No todo el que se va te abandona. No todo el que se queda te ama. Y no toda relación que termina representa un fracaso.
Hay vínculos que llegan para acompañarnos y otros que, aun causándonos dolor, nos obligan a descubrir aquello que necesitamos trabajar en nosotros mismos.
También debemos comprender que no podemos salvar a quien no quiere cambiar, ni construir una relación sana con alguien que se niega a reconocer su responsabilidad.
La madurez emocional comienza cuando dejamos de exigir que el mundo repare nuestras heridas y empezamos a hacernos cargo de ellas.
Porque sanar no significa justificar a quien nos lastimó. Significa dejar de entregarle el poder de definir nuestra vida.
Y quizá la pregunta más importante no sea:
¿Por qué siempre me encuentro con personas que me hacen daño?
Sino:
¿Qué hay dentro de mí que todavía me hace permanecer donde no encuentro paz?
A veces, la transformación más profunda no consiste en encontrar a alguien diferente, sino en dejar de ser la misma persona frente a aquello que nos destruye.
Porque cuando sanas, no necesariamente cambia el mundo que te rodea. Cambia lo que estás dispuesto a aceptar de él.
Sofía Sánchez Navarro