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LA MESERA POBRE SE QUEDÓ PARALIZADA AL VER LA FOTO DE SU MADRE DESAPARECIDA EN LA OFICINA DE SU JEFE

Misterios en Segundos

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LA MESERA POBRE SE QUEDÓ PARALIZADA AL VER LA FOTO DE SU MADRE DESAPARECIDA EN LA OFICINA DE SU JEFE

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LA MESERA POBRE SE QUEDÓ PARALIZADA AL VER LA FOTO DE SU MADRE DESAPARECIDA EN LA OFICINA DE SU JEFE... La luz dorada de la tarde se colaba por los ventanales del despacho cuando Valeria Morales sintió que el mundo se detenía. La charola de plata resbaló de sus s y se estrelló contra el piso de mármol italiano con un estruendo que hizo eco por toda la oficina. Tazas de porcelana fina rodaron por el suelo, el café se derramó como ríos oscuros sobre la alfombra persa, pero Valeria no podía apartar la mirada de aquella fotografía sobre el escritorio de caoba. Era su madre. Después de veinte años, después de noches enteras preguntándose si recordaba bien su rostro o si la memoria le jugaba chueco, ahí estaba ella. Elena. Su mamá. Con ese mismo collar dorado de mariposa que brillaba en los fragmentos más viejos de su memoria, en esas imágenes borrosas que guardaba como tesoros en lo más profundo de su corazón. —¿Qué pasó? ¿Estás bien? —La voz masculina la sacó del trance. Fernando Salazar entró apresurado a su despacho, con el saco a medio poner y esa expresión de preocupación que usaba cuando algo salía mal en los juicios importantes. Pero cuando vio el rostro pálido de Valeria, cuando siguió la dirección de esos ojos verdes clavados en la fotografía, sintió que el aire abandonaba sus pulmones. No podía ser.