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El lado oscuro de PEPSI (es más mala de lo que crees)

Negocios y Emprendimiento

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El lado oscuro de PEPSI (es más mala de lo que crees)

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Pero no todo ha sido “color de rosa” en la historia de Pepsi. A lo largo de sus más de 130 años de existencia, la compañía se ha visto envuelta en varias polémicas que han afectado su reputación pública. La mayor crítica hacia la empresa está relacionada con los ingredientes que utiliza en sus productos. PepsiCo, junto con otros gigantes de la industria de bebidas azucaradas y ultraprocesados, se encuentra en el centro de un intenso debate sobre la salud pública. Durante décadas, ha enfrentado críticas constantes y un creciente escrutinio científico por el alto contenido de azúcar en sus productos más emblemáticos y su correlación con el aumento de las tasas de obesidad, diabetes tipo 2 y otras enfermedades metabólicas a nivel mundial. Instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han presionado a la industria para que reduzca drásticamente el azúcar añadido en sus productos, y gobiernos de todo el mundo han comenzado a implementar medidas como impuestos a las bebidas azucaradas para desincentivar su consumo. Si bien PepsiCo ha lanzado varias iniciativas y compromisos públicos, sus esfuerzos son considerados como mera hipocresía. En 2016, por ejemplo, la compañía estableció el objetivo de que, para 2025, al menos dos tercios de su cartera global de bebidas contuvieran 100 calorías o menos de azúcares añadidos por porción de 12 onzas. Sin embargo, estos compromisos han sido recibidos con escepticismo por parte de expertos en salud pública. Críticos como la profesora Marion Nestle han señalado la aparente hipocresía de anunciar estas metas mientras la compañía gasta millones de dólares en hacer lobby contra los impuestos a los refrescos, medidas que han demostrado ser eficaces para reducir el consumo. Además, el historial de la compañía en el cumplimiento de promesas anteriores es irregular; un informe de 2016 señaló que, a pesar de un compromiso de reducción de azúcar en 2009, los azúcares añadidos en sus productos habían aumentado en promedio un 4% desde 2006. La estrategia de PepsiCo para reducir el azúcar ha generado su propia serie de controversias en torno a los edulcorantes artificiales, atrapando a la empresa en lo que se puede describir como una "guerra en dos frentes". Por un lado, la presión para eliminar el azúcar la ha llevado a depender de edulcorantes como el aspartamo. Sin embargo, las preocupaciones de los consumidores sobre la seguridad del aspartamo, a veces vinculadas a estudios sobre posibles riesgos para la salud, llevaron a PepsiCo a tomar una decisión drástica en 2015: eliminar el aspartamo de la Diet Pepsi en Estados Unidos y sustituirlo por sucralosa (conocida comercialmente como Splenda). Esta medida, lejos de resolver el problema, provocó una reacción violenta e inesperada de la base de consumidores más leales de Diet Pepsi, que preferían abrumadoramente el sabor de la fórmula original con aspartamo. Las ventas de Diet Pepsi se desplomaron más de un 10%. Menos de un año después, en 2016, PepsiCo dio marcha atrás y reintrodujo la versión con aspartamo bajo la etiqueta "Diet Pepsi Classic Sweetener Blend", creando una confusa estrategia de doble producto en el mercado. Para complicar aún más las cosas, la compañía, junto con sus competidores, ha enfrentado demandas que alegan que el uso del término "diet" (dietético) es engañoso, ya que algunos estudios sugieren que los edulcorantes artificiales no necesariamente conducen a la pérdida de peso y pueden estar asociados con otros riesgos para la salud. Además, se ha acusado a PepsiCo, al igual que a Coca-Cola, de hacer aportaciones millonarias para evitar críticas sobre la relación del consumo de sus bebidas con la obesidad y otras enfermedades. Por ejemplo, un investigador de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston hizo referencia a que la ONG Save the Children, que apoyaba los impuestos a las bebidas azucaradas, dejó de hacerlo en 2010 tras recibir de The Coca-Cola Company y de PepsiCo más de $5.000.000 de dólares el año anterior. Según el informe, en el período 2011-2015, Coca-Cola destinó $6.000.000 de dólares a este tipo de acciones y PepsiCo $3.000.000 de dólares. También, un estudio publicado en 2016 en la revista científica de la Asociación de Medicina Preventiva de Estados Unidos reveló que ambas multinacionales habrían financiado en los últimos cinco años a 96 organizaciones claves en la promoción de hábitos saludables en Estados Unidos, además de influenciar en la legislación nacional para que su negocio no se viese afectado. Específicamente, entre 2011 y 2015, las dos compañías presionaron contra 29 proyectos de ley de salud pública destinados a reducir el consumo de refrescos y mejorar la nutrición a través de impuestos, reglamentación de la publicidad y etiquetas de advertencia sanitaria. #Pepsi #Polémica