El camino del alma
Satsang Relatos del Oriente Místico
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El camino del alma
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Mientras el alma se encuentre dentro de la esfera de los cuerpos físico, astral y causal y dentro de sus mentes, sigue estando sometida a los nacimientos y muertes. Cada vez que muere cambia de cuerpo, aunque el alma por sí misma es imperecedera. El cuerpo muere o cambia, pero no el alma. El cambio de la forma del cuerpo es determinado por el fruto de nuestras pasadas acciones y este es nuestro karma. No hay ningún cuerpo sin acción y no existe acción alguna sin cuerpo. Cada acción que haya sido realizada ha dejado una impresión detrás de ella en la mente. Puede ser que de momento no esté en la memoria, pero puede reflejarse en cualquier momento. La cuestión es que la impresión permanece y puede manifestarse cuando llega su debido tiempo. Ahora, mientras que todas las impresiones recibidas desde que el alma entró en los planos de la mente y de los cuerpos no hayan sido eliminadas, el alma no se encuentra libre y hasta que no consigue la liberación, quedará sujeta al karma. Esta realiza acciones solamente cuando activa la mente. Y solamente ocurre esto cuando deja la corriente del sonido y se asocia con la mente. Solo se encuentra libre de la mente cuando está cogiendo la corriente interna. Por ello, prácticamente la totalidad de la humanidad, sin hablar del resto de la creación, está desconectada de la corriente interna y realiza acciones que van dejando impresiones tras sí, que son la causa de los renacimientos. Al nacer le es asignado un determinado número de acciones o impresiones al alma. En cierto modo forman el molde con el cual se ha moldeado la nueva vida. Determinan el temperamento, la duración de la vida y la orientación de las actividades de esta. Por lo tanto, durante la vida, estas impresiones han sido eliminadas y se han recibido otras nuevas. Estas nuevas impresiones, junto con las viejas que aún no se han asignado, son ordenadas de nuevo y un determinado número queda asignado para otro periodo de vida. El proceso es, por lo tanto, interminable y, evidentemente no parece que haya algún camino que nos saque de este ciclo. No obstante, los Santos o Mahatmas, nos enseñan el camino para salir de este ciclo. nos dicen que las impresiones que hemos traído con nosotros a esta vida forman nuestro destino y que tenemos que sufrirlo. No hay escapatoria alguna de él y si de alguna forma se terminara inmediatamente sobrevendría la muerte. Por ello, no hay que interferir en absoluto con estas impresiones. No pueden ser ni alteradas ni modificadas. Sin embargo, las nuevas acciones que realices puedes hacerlas no en calidad de individuo independiente, sino como un agente del Maestro. En calidad de agente no serás considerado responsable. Un fiel agente no abusa de los poderes ni hace mal uso de la propiedad que le han sido confiados. Supongamos que consideremos el cuerpo, la mente y todas las propiedades mundanas que poseemos y las utilicemos como agentes suyos. El actuar de esta forma hay poca posibilidad de utilizarlas de una manera indebida. Por lo tanto, las nuevas acciones ya no nos atarán. El agente solo tiene que responder al propietario y si ha realizado su trabajo honradamente y lo mejor posible, entonces el propietario es el responsable de todas las acciones de su agente. Además de esto, los Santos nos ponen en contacto con la celestial corriente y por este medio nos liberan de las nuevas impresiones. Y aquellas asignadas son eliminadas durante este periodo de vida. Las que no nos han sido asignadas las asumen los Santos y ellos mismos rinden cuentas de ellas. Los Santos tienen la capacidad de rendir cuentas de las acciones no asignadas, ya que vienen de una región más allá de los límites de la mente. Sin la ayuda de los Santos y sin viajar por la corriente del sonido, no hay escapatoria de estas impresiones. El dominio de la mente se extiende hasta la cima de Trikuti y mientras que el alma se encuentra en Trikuti o por debajo de esta región, está sometida a la transmigración. Las almas que se han refugiado en los Santos más tarde o más temprano, -más temprano, si siguen sus consejos-, irán más allá de Trikuti a Sach Khand, su verdadera morada. Sawan Singh, Kirpal Singh, Ajaib Singh.