Перейти к содержимому

🎸 Puras Viejitas de Bertín y Lalo | Guitarras y Bailes de México: Amor, Tradición y Resistencia

Suspiros De La Época de Oro

0:00 / 0:00

🎸 Puras Viejitas de Bertín y Lalo | Guitarras y Bailes de México: Amor, Tradición y Resistencia

6 972 просмотра · 6 дн. назад
Suspiros De La Época de Oro
28 подписчиков
6 972 просмотра · 6 дн. назад
En las comunidades rurales de México, la música tradicional de guitarras nunca se concibió únicamente para ser escuchada en la quietud de una silla, sino en diálogo vivo e inseparable con el movimiento de los cuerpos en el baile. Ya fuera sobre el patio de tierra barrida, regada y apisonada con pisones de madera, sobre los corredores de ladrillo cocido o encima de las tarimas y artesas huecas que multiplicaban el trueno de los tacones, los pies de los bailadores funcionaron durante siglos como un instrumento de percusión adicional que educó y transformó el ritmo de las seis cuerdas. Colocado a solo dos pasos de las parejas sin micrófonos de por medio, el guitarrista campesino aprendió a tocar mirando los zapatos, las botas y los huaraches de quienes tenía enfrente. Para acompañar el zapateado y el escobilleo de los sones y jarabes, su mano derecha desarrolló abanicos y redobles chispeantes en compás alternado de tres por cuatro y seis por ocho; en el huapango huasteco perfeccionó el azote o apagado de palma que abría un hueco de silencio exacto para que brillara el repique de los tacones sobre la madera; en las polcas y redovas del norte adoptó un golpe corto y saltarín de púa a contratiempo; y en el vals ranchero desplegó un bajeo mecedor que guiaba el giro suave de las parejas. Más allá de su riqueza acústica, el patio de baile fue el corazón social donde se tejieron las familias y la paz comunitaria de las aldeas mexicanas. En una sociedad de normas estrictas donde los jóvenes solteros rara vez podían conversar a solas entre semana, los tres minutos que duraba una pieza de guitarra ofrecían el único espacio legítimo para el cortejo respetuoso a través del zapateado frente a frente, el intercambio de coplas y las confidencias susurradas al oído durante el vals. Al unir letras que a menudo hablan del dolor o de la brevedad de la vida con ritmos vigorosos que invitan a golpear con firmeza el suelo, la tradición mexicana afirmó el triunfo de la vitalidad humana sobre la tristeza. Así, entre el polvo que resuena bajo las suelas y la madera de cedro que vibra en los brazos del músico, no es posible saber si la guitarra enseñó a bailar al pueblo o si fueron los pies sobre la tierra los que enseñaron a la guitarra a encontrar su alma rítmica. #CorridosYRancheras #PurasRancheras #RancherasViejitas