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La belleza está en los ojos que miran - Pastora Heddi Requena / Comunidad Cristiana Kairos

Comunidad Cristiana Kairos

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La belleza está en los ojos que miran - Pastora Heddi Requena / Comunidad Cristiana Kairos

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La enseñanza de este domingo comenzó invitándonos a reflexionar sobre cómo vivimos en un constante "corre y corre" diario, llenos de afanes y distracciones que nos hacen perder de vista las cosas verdaderamente importantes. La pastora compartió la historia del experimento social de un periódico, donde el famoso violinista Joshua Bell (quien tocaba un violín Stradivarius valorado en millones y cuyas entradas a sus conciertos costaban desde 100 dólares) se puso a tocar en una estación de tren en plena hora pico. A pesar de ser el mismo músico y la misma melodía maravillosa, la gente iba tan apurada que casi nadie se detuvo a escucharlo, solo una persona que lo reconoció logró disfrutar de su arte. De la misma manera nos pasa con Dios: en medio de los afanes de la vida, de los terremotos y de los problemas, corremos a buscarlo solo cuando estamos asustados o en momentos de emergencia (actuando como el letrero de "rompa el vidrio en caso de emergencia"), pero se nos olvida valorarlo en los detalles pequeños del día a día. La pastora recordó el pasaje de Juan 6:25, donde Jesús le reprochó a la gente que lo buscaba no por haber entendido las señales o por quién era Él, sino porque les había dado de comer pan. Muchas veces servimos a Dios o nos congregamos por pura costumbre o por interés, esperando recibir favores, y se nos olvida que debemos servirle por profundo agradecimiento y pasión. Asimismo, la prédica profundizó en lo que cuesta ser un verdadero discípulo y no solo parte de la multitud. Citando pasajes como Mateo 10, la pastora explicó que seguir a Jesús no es un camino de rosas ni de comodidad, el Señor advirtió que nos envía como ovejas en medio de lobos y que incluso los enemigos pueden estar en nuestra propia casa debido a las diferencias de creencias. Esto implica romper con patrones familiares incorrectos, tradiciones y tendencias del mundo que no le agradan a Dios. El verdadero discípulo está dispuesto a pagar el precio de la autenticidad, a no dejarse cegar por la apatía y a mantener los ojos fijos en Jesús por encima de los murmullos, las ofensas o la búsqueda de una "paz barata" que solo sigue la corriente de este mundo. Reflexión personal No podemos seguir viviendo la vida cristiana en piloto automático, congregándonos por simple inercia o buscando a Dios únicamente cuando nos ataca el miedo o la necesidad. Es muy fácil dejar pasar los pequeños detalles y la belleza de la presencia de Dios por estar metidos en el corre y corre diario “perdiendo la eternidad por ganarnos la vida". Servir al Señor y ser sus discípulos exige renunciar a la comodidad, romper con los moldes y costumbres que no le agradan, y tener la mirada puesta en Él aunque el camino no sea fácil ni aplaudido por todos. Hoy es un buen día para revisar nuestras prioridades, agradecer de verdad y abrir los ojos para valorar el privilegio inmenso que es pertenecerle a Él. Redacción Yohan Morin