PASÓ AÑOS SIN SENTIRSE EN CASA… HASTA QUE UN LUGAR APRENDIÓ SU NOMBRE
El Eco Xamánico
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PASÓ AÑOS SIN SENTIRSE EN CASA… HASTA QUE UN LUGAR APRENDIÓ SU NOMBRE
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A veces entramos en una habitación sin habitarla de verdad. Dejamos la maleta preparada, como si cada puerta fuera temporal y nunca pudiéramos descansar por completo.
“La Casa que Aprendió Mi Nombre” nació de una idea sencilla: el hogar no siempre aparece terminado ni nos estaba esperando desde antes. Puede aprender nuestro nombre poco a poco, en las plantas que regamos, el pan caliente, la lluvia sobre la ventana y los pequeños rituales que repetimos hasta sentir que pertenecemos.
No fueron el mármol ni la abundancia los que hicieron el hogar. Fue el vínculo construido con cuidado; el permiso de llegar cansado sin representar nada; la experiencia de cuidar un lugar y, finalmente, dejarse cuidar por él.
LETRA
[Verso 1]
Dormí en cuartos prestados,
con la maleta junto al pie.
Dejé mis sueños empacados
por si debía huir otra vez.
Ninguna puerta me esperaba,
ninguna luz sabía quién era.
Yo entraba, pero no habitaba;
dejaba el alma siempre afuera.
[Estribillo]
Esta casa aprendió mi nombre,
lo oyó en las plantas que regué.
Lo guardó donde el sol se esconde,
lo hizo hogar con lo que cuidé.
No me pregunta de dónde vengo
ni quién debería ser al entrar.
Recibe el peso que todavía tengo
y me permite descansar.
[Verso 2]
No tuve mármol ni abundancia,
sólo una mesa y un ventanal,
romero creciendo en una lata
y pan caliente al despertar.
Colgué la lluvia en las cortinas,
dejé que el viento entrara también.
Cada pequeña cosa compartida
fue diciendo: “perteneces aquí”.
[Estribillo]
Esta casa aprendió mi nombre,
lo oyó en las plantas que regué.
Lo guardó donde el sol se esconde,
lo hizo hogar con lo que cuidé.
No me pregunta cuánto he logrado
ni qué apariencia debo mostrar.
Recibe al hombre que vuelve cansado
y no le exige representar.
[Puente]
La madera cruje cuando llego.
La albahaca gira hacia la luz.
No son las paredes mi refugio:
es el vínculo que construí.
No encontré un sitio destinado;
lo volví sagrado al cuidar.
El hogar no estaba terminado:
aprendió conmigo a respirar.
[Estribillo final]
Esta casa ya sabe mi nombre,
porque al fin también lo recordé.
Crece en mí lo que en ella se esconde:
todo aquello que elegí cuidar bien.
Si alguna noche regreso vencido
no tengo nada que demostrar.
Aquí mi cansancio es recibido.
Aquí puedo ser sin actuar.
[Coda]
Una planta, una taza, una canción,
una ventana encendida al regresar.
No fue riqueza lo que hizo el hogar:
fue darle cuidado
y dejarme cuidar.
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Canción original de Fernando — Proyecto ECO.