VENDIMIA DE NEGRAMOLL BODEGAS VEGA NORTE VERSIÓN MUSICAL
Lucio Hernández
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Lucio Hernández
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La zona de El Reventón, en Puntagorda, es un enclave privilegiado. Con una exposición solar constante y una calidad de uva excepcional, este terreno se ha consolidado como uno de los pilares de la producción de Bodegas Vega Norte.
Sin embargo, para Serafín Rodríguez, la calidad no solo depende de la tierra, sino de saber cuándo es el momento preciso para recoger el fruto.
Tradición y relevo generacional entre viñedos: La vendimia familiar que da vida a Vega Norte
PUNTAGORDA. – Cuando el sol apenas comienza a despuntar sobre el horizonte de Puntagorda, en la zona conocida como El Reventón, una estampa se repite con la precisión de un ritual ancestral. Es la vendimia de la uva Negramoll, un momento crucial para la viticultura palmera y, más concretamente, para las Bodegas Vega Norte. Allí, Don Julio Néstor Pérez Candelario, viticultor de larga trayectoria, lidera una "gallofa" —esa antigua costumbre de trabajo comunitario y familiar— que asegura que la cosecha llegue a la bodega en su punto óptimo.
El Reventón: calidad a gran altura
"Aquí es mejor zona, cuanto más alta, mejor", explica Don Julio mientras supervisa la recolección. Con 35 años de experiencia en estas tierras, que el mismo plantó, este viticultor conoce cada cepa de sus 11.000 metros cuadrados de viñedo. La altitud del Reventón, 1200 metros sobre el nivel del mar, alejada de la bruma y las plagas que castigan las zonas bajas, garantiza una uva de calidad superior.
Junto a él, Arturo Pérez Pérez, su hijo, colabora en las labores, asegurando que cada racimo de Negramoll, Prieto, Muñeco, Albillo y Listán cumpla con los estándares exigidos.
El proceso no es azaroso. Serafín Rodríguez, enólogo de Bodegas Vega Norte, actúa como guía técnico. Es él quien marca los tiempos, realizando el seguimiento analítico necesario para decidir cuándo es el momento exacto para el corte, garantizando así que la uva alcance los grados de maduración ideales, que este año, debido al calor intenso, han sorprendido por su calidad.
La "Gallofa": el motor de la viticultura Más allá de los números y los grados, el alma de esta vendimia es la familia. Desde la madrugada, tres generaciones se dan cita en el campo. Inmaculada Pérez Pérez y Maura Pérez Candelario son piezas clave en esta engranaje, donde el trabajo duro se mezcla con la convivencia. "Es un trabajo que hace falta gente para poderla coger en el día", comentan, recordando que la unión familiar es la única forma de evitar que este oficio se pierda.
El ambiente es festivo, casi sagrado. La jornada incluye el tradicional desayuno de vendimia: pan, sardinas, pulpo, queso y bizcocho, un momento de pausa que refuerza los vínculos entre los trabajadores y los vecinos que acuden a echar una mano.
Bodegas Noroeste de La Palma - Vega Norte
La zona de El Reventón, en Puntagorda, es un enclave privilegiado. Con una exposición solar constante y una calidad de uva excepcional, este terreno se ha consolidado como uno de los pilares de la producción de Bodegas Vega Norte.
Sin embargo, para Serafín Rodríguez, la calidad no solo depende de la tierra, sino de saber cuándo es el momento preciso para recoger el fruto.
La madurez no se mide solo en azúcar
Aunque la tentación de vendimiar cuando la uva presenta un buen aspecto visual es grande, el equipo de Vega Norte opta por la prudencia. "Esperaremos un par de semanas más", explica Rodríguez, refiriéndose a las variedades destinadas a sus vinos de mayor guarda. El objetivo no es el grado alcohólico, sino la madurez polifenólica: que la semilla alcance ese tono canela que indica que el tanino está maduro.
Esta precisión es vital para evitar los matices vegetales en vinos que pasarán largas temporadas en maceración. "Si tenemos verdes, esos verdes se van a transmitir al vino", advierte. Para Rodríguez, la bodega es un lugar de decisiones irreversibles: "En bodega todo se puede juntar, pero lo que tengamos juntos ya no lo podemos separar".
Una selección rigurosa para cada etiqueta
La bodega trabaja bajo una estricta jerarquía de calidad. A medida que la uva llega, se clasifica según su potencial. Mientras que los racimos con mayor madurez y concentración de piel se destinan a vinos de guarda, como su etiqueta "X", otros se reservan para tintos jóvenes o rosados, donde el perfil buscado es distinto.
Rodríguez subraya la importancia de la variedad Listán Prieto, traído desde El Hierro, que ha aportado una estructura y un carácter frutal que complementan a la perfección a las variedades tradicionales como el Negramoll.
Música, letra y voz @ Creación digital de Lucio Hernández