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ENVÍO LAICOS SECTOR BLANCO SAN JUAN PABLO II PARA SALIR AL ENCUENTRO DE LA FAMILIAS|MISIÓN CUMPLIDA

CENTRO DE MISIONES VICENTINAS

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ENVÍO LAICOS SECTOR BLANCO SAN JUAN PABLO II PARA SALIR AL ENCUENTRO DE LA FAMILIAS|MISIÓN CUMPLIDA

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CENTRO DE MISIONES VICENTINAS
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SOMOS RESPONSABLES DEL PRESENTE Y DEL FUTURO DE NUESTRA PARROQUIA La Misión Popular Vicentina sembró una semilla. Ahora nos corresponde cuidarla. Las Iglesias de Casa deben continuar. Los grupos deben seguir encontrándose. Los sectores deben mantenerse organizados. Los jóvenes necesitan espacios para participar. Las familias necesitan acompañamiento. Los enfermos necesitan cercanía. Los pobres necesitan nuestra solidaridad. Los alejados necesitan que salgamos a buscarlos.Y todos necesitamos seguir encontrándonos con Jesucristo. Por eso, el verdadero fruto de la misión no se mide solamente por cuántas personas participaron en las actividades. Se mide también por cuántas personas comenzaron a vivir de otra manera, cuántas familias se acercaron, cuántos laicos asumieron un servicio y cuánto crecimos como comunidad. UNA PARROQUIA DONDE TODOS TIENEN UN LUGAR Queridos hermanos: No pensemos que para ser misioneros tenemos que saber mucho. No necesitamos ser especialistas. Necesitamos tener un corazón dispuesto. Jesús puede hacer grandes cosas con una persona sencilla que se pone a su servicio. Quizá algunos tengan miedo. Otros pensarán que no saben hacerlo. Algunos dirán: “Yo nunca he trabajado en la Iglesia.” Precisamente por eso queremos decirles: ¡Ven! Aprendamos juntos. Sirvamos juntos. Equivoquémonos y volvamos a comenzar juntos. Oremos juntos. Caminemos juntos. Porque la Iglesia no se construye con personas perfectas. Se construye con personas que aman a Jesucristo y están dispuestas a servir. Queridos laicos: La Misión Popular Vicentina no ES solamente una actividad que realizamos durante unas semanas. ES una llamada. Una llamada de Jesús que nos dice nuevamente: “Vayan también ustedes a mi viña.” La viña está en nuestras familias. Está en nuestras calles. Está en nuestros sectores. Está en nuestras comunidades. Está en los lugares donde vivimos y trabajamos. Y especialmente está allí donde hay una persona que necesita ser escuchada, acompañada, servida y amada. Que el Señor nos conceda la gracia de ser una parroquia donde todos tengan un lugar, todos puedan servir y nadie quede olvidado. Que San Vicente de Paúl nos enseñe a mirar la realidad con los ojos de Cristo y a responder con amor organizado. Y que después de esta misión podamos decir: “Señor, aquí estamos. Tú nos llamaste. Nosotros queremos seguir caminando contigo.” Con cariño y espíritu misionero, Un laico discípulo y misionero de la comunidad.