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La Culpable - LexVex

LexVex

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La Culpable - LexVex

28 просмотров · 2 дня назад
LexVex
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Que te siga llendo mal. Letra: Yeah... Tanto tiempo pensando que el malo era yo. Tres años cargando con algo que nunca me tocó. Y mira qué ironía... Te escribí pa' saber de tu vida y terminé agradeciendo la mía. Ja. Yo pensé que los años te iban a cambiar, que algún día tu orgullo te iba a dejar hablar. Pero sigues huyendo si toca aceptar que también fuiste tú quien lo hizo fracasar. No era yo, no era yo, tanto tiempo con la culpa que tu boca me dejó. Tú cambiabas la versión cada vez que algo pasó, y yo pidiendo perdón por lo que nunca hice yo. No cambiaste, sigues igual, otro nombre en tu historia, mismo final. Yo encontré la paz que contigo perdí, y ahora entiendo por qué no funcionó lo de ti. No era yo, no, no era yo. Tú virabas la historia y el culpable era yo. No cambiaste, no, no cambiaste. Tantos años después y ni tú misma te salvaste. Tres años de mi vida, ¿y qué aprendí de ti? A dudar de mi memoria, a desconfiar de mí. Si te hería, era un monstruo; si te herían, era un error, si te hablaba de tus fallas, me acusabas de lo peor. Siempre el mismo jueguito, la misma manipulación, me torcías las palabras, me cambiabas la versión. Tú prendías el incendio, yo apagaba la ciudad, y al final, según tu cuento, yo era el de la maldad. Qué talento pa' voltearlo, qué manera de fingir, me hacías sentir culpable por atreverme a discutir. Nunca un "sí, me equivoqué", nunca un "te hice daño", solo excusas recicladas disfrazadas de desengaño. Y ahora que lo pienso, todo empieza a encajar, hay patrones que se heredan si no los quieres cortar. Te parecías tanto a tu madre en esa forma de torcer cada historia, cada hecho, hasta hacerme enloquecer. Y no lo digo por despecho, lo digo porque lo vi: la misma necesidad de controlar todo a tu alrededor. Yo creyendo que era el problema, que tenía que cambiar, mientras tú jamás pensabas que debías mejorar. Y te escribí después de años, solo pa' saber de ti, quizá una parte de mí quería verte sonreír. Pero bastaron unas frases, otra vez la misma actitud, pa' entender que el tiempo pasa, pero no te cambia a ti. No era yo, no era yo, tanto tiempo con la culpa que tu boca me dejó. Tú cambiabas la versión cada vez que algo pasó, y yo pidiendo perdón por lo que nunca hice yo. No cambiaste, sigues igual, otro nombre en tu historia, mismo final. Yo encontré la paz que contigo perdí, y ahora entiendo por qué no funcionó lo de ti. Y dime, ¿cómo te va? ¿Otra historia que contar? ¿Otro príncipe perfecto que después vas a culpar? ¿Otro amor que empieza en fuego y que termina en tribunal? Qué curioso que en tus cuentos todos salen tan mal. Siempre hay uno que es un loco, otro que no te comprendió, otro que era un egoísta, otro que te abandonó. ¿Nunca piensas que si todos terminan siendo el villano, quizá el patrón no está en ellos, quizá está en tus propias manos? Sigues saltando de una historia a otra historia, coleccionando despedidas, maquillando la memoria. Y yo no sé si estás soltera o con alguien más, pero si sigues siendo la misma, nada nuevo encontrarás. Mientras tanto, mírame, qué ironía la vida: tengo un amor que me da paz, no una guerra disfrazada de caricias. No hay amenazas de irse, ni castigos por hablar, ni tener que medir mis pasos por si te vas a enfadar. Me quieren sin condiciones, sin tener que demostrar que merezco que me escuchen o que me dejen respirar. Y en los brazos de alguien sano comprendí la diferencia: el amor no te hace odiarte ni te cobra por su ausencia. Y sí, me dio tristeza... Porque alguna vez te quise de verdad. Me dio rabia... Porque ni después de tantos años viste tu mitad. Pero sentí alivio cuando te volví a escuchar, porque ya no queda nada que yo tenga que arreglar. No era que yo no bastaba, no era que amaba mal, es que estaba dando todo donde nada iba a cambiar. Y qué paz tan cabrona dejar de pedir perdón por sobrevivir a alguien que jamás pidió perdón. No era yo... Nunca fui yo. Tres años preguntándome qué hice mal. Y tú... Tú sigues en el mismo lugar. No era yo, no era yo, por fin solté la culpa que tu boca me dejó. Tú cambiabas la versión, pero el tiempo confirmó: no se puede hacer culpable al que nunca te falló. No cambiaste, sigues igual, otro nombre en tu historia, mismo final. Yo encontré un amor que no me hace sufrir, y al mirarte una vez más, ya no quiero estar ahí. No era yo, no era yo. Tu veneno no define quién soy. No era yo, no era yo. Ya no cargo con lo que nunca te debí. Sigue igual, sigue igual. Yo no vuelvo a ese lugar. Sigue igual, sigue igual. Ya no hay nada que explicar. hay nada que explicar.