Перейти к содержимому

Romance del amargo

patrones comunes

0:00 / 0:00

Romance del amargo

120 просмотров · 5 месяцев назад
patrones comunes
826 подписчиков
120 просмотров · 5 месяцев назад
Música: Romance del amargo del disco "La leyenda del tiempo" . Jóse Monje Cruz "Camaron de la isla". Imagenes: Sacro monte En 1979 Camarón dedicó un disco a la memoria de Federico García Lorca, bajo el nombre La leyenda del tiempo. En cuatro canciones se incluyeron letras lorquianas; y la letra popular La Tarara, entre los temas versionados se encuentra parte del Romance del emplazado; la décimo cuarta composición del Romancero gitano de Lorca, escrito entre 1923 y 1927 y publicado en 1928. ROMANCE DEL AMARGO Y el veinticinco de junio Le dijeron al amargo Ya puedes cortar si quieres Las adelfas de tu patio Ya puedes cortar si quieres Las adelfas de tu patio Y el veinticinco de junio Le dijeron al amargo Pinta una cruz en la puerta Y pon tu nombre debajo Porque cicutas y ortigas Nacerán en tu costado Y agujas de cal mojadas Te morderán los zapatos Será de noche en lo oscuro Por los montes imantados Donde los bueyes del agua Beben los juncos soñados Pide luces y campanas Aprende a cruzar las manos Y a gustar los aires fríos De metales y peñascos Porque dentro de dos meses Yacerás amortajado. ROMANCE DEL EMPLAZADO ¡Mi soledad sin descanso! Ojos chicos de mi cuerpo y grandes de mi caballo, no se cierran por la noche ni miran al otro lado, donde se aleja tranquilo un sueño de trece barcos. Sino que, limpios y duros escuderos desvelados, mis ojos miran un norte de metales y peñascos, donde mi cuerpo sin venas consulta naipes helados. Los densos bueyes del agua embisten a los muchachos que se bañan en las lunas de sus cuernos ondulados. Y los martillos cantaban sobre los yunques sonámbulos, el insomnio del jinete y el insomnio del caballo. El veinticinco de junio le dijeron a el Amargo: Ya puedes cortar si gustas las adelfas de tu patio. Pinta una cruz en la puerta y pon tu nombre debajo, porque cicutas y ortigas nacerán en tu costado, y agujas de cal mojada te morderán los zapatos. Será de noche, en lo oscuro, por los montes imantados, donde los bueyes del agua beben los juncos soñando. Pide luces y campanas. Aprende a cruzar las manos, y gusta los aires fríos de metales y peñascos. Porque dentro de dos meses yacerás amortajado. Espadón de nebulosa mueve en el aire Santiago. Grave silencio, de espalda, manaba el cielo combado. El veinticinco de junio abrió sus ojos Amargo, y el veinticinco de agosto se tendió para cerrarlos. Hombres bajaban la calle para ver al emplazado, que fijaba sobre el muro su soledad con descanso. Y la sábana impecable, de duro acento romano, daba equilibrio a la muerte con las rectas de sus paños. El 25 de junio de 1749 marca el inicio administrativo y técnico del que es considerado uno de los episodios más oscuros de la historia de España.. Ese día se formalizó la planificación del genocidio gitano, el Marqués de la Ensenada redactó y envió las instrucciones secretas y definitivas a los capitanes generales y corregidores de toda España para ejecutar la Gran Redada. Emisión de las órdenes: Se despacharon las instrucciones que debían permanecer selladas y bajo estricto secreto hasta la noche fijada para el ataque. Logística del exterminio: El documento detallaba cómo arrestar simultáneamente a todos los gitanos en sus domicilios para evitar huidas, aprovechando que ya estaban censados y asentados. Plan de separación: Se instruyó explícitamente la división de familias por sexo (hombres a arsenales y minas; mujeres y niños a cárceles y fábricas) con el fin último de impedir la reproducción y lograr la extinción del grupo étnico. Eliminación del asilo: Las directrices confirmaban que, gracias a un acuerdo previo con la Iglesia, no se respetaría el derecho de asilo en sagrado, permitiendo sacar a las personas de iglesias y conventos si se refugiaban en ellos Este día marcó el paso de la teoría política a la acción militar, preparando el terreno para el asalto masivo que comenzaría poco después, en la madrugada del 30 de julio de 1749 La orden fue dictada por el rey Fernando VI y orquestada por el marqués de la Ensenada. El objetivo era el exterminio de la población gitana mediante la detención masiva, la separación de familias y el encarcelamiento vitalicio o el trabajo forzado en arsenales y minas. Desde leyes anteriores (como las de 1499), se les había obligado a bautizarse, abandonar su lengua (romaní) y sus costumbres bajo pena de expulsión o galeras. El pretexto de la "mala inclinación": El argumento de los impulsores de la redada (como el Marqués de la Ensenada y el confesor del rey, el Padre Rávago) no era que no fueran cristianos, sino que eran "malos cristianos" o que su "modo de vida" era incompatible con el Estado. la Gran Redada de 1749 buscaba que dejaran de existir como pueblo, asimilando a los supervivientes y evitando que tuvieran hijos. Aunque la operación principal comenzó en julio de 1749, el proceso de liberación de los cautivos se extendió hasta 1765, y algunos documentos indican que aún quedaban presos en 1783.