Malagueña salerosa. Miguel Aceves Mejía 1962
La magia del Cancionero
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Malagueña salerosa. Miguel Aceves Mejía 1962
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La magia del Cancionero
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El tema es bastante controvertido en cuanto a su autoría, porque el compositor hidalguense Nicandro Castillo escribió que varios sones huastecos- que en décadas pasadas fueron conocidos como huapangos compuestos por Elpidio Ramírez, Roque Ramírez y Pedro Galindo- en realidad, habían sido sacados del dominio popular. Éste sería el caso de MALAGUEÑA SALEROSA, publicado en 1947 por Elpidio Ramírez[ y Pedro Galindo. En todo caso, ellos serían los autores del arreglo que alcanzó fama universal y aún ahora más de sesenta años después, se ha convertido en tema principal de alguna famosa película contemporánea.
Entre las innumerables versiones existentes de los más diversos artistas internacionales he querido escoger ésta de Miguel Aceves Mejía, extraído de una versión coloreada de la película LOS CINCO HALCONES, que rodó en 1962 Miguel M. Delgado. Aceves Mejía (1915-2006), natural de Chihuahua, fue considerado en su país como el Rey del Falsete, que es una técnica vocal que se utiliza para alcanzar notas, preferentemente agudas, más allá del registro normal del cantante. La principal característica del falsete es el notable cambio de color y timbre de la voz al efectuarse, en comparación de la voz natural del ejecutante. Y no cabe duda de que el artista mexicano fue un especialista en dominar esta técnica y ponerla al servicio de su canto.
MALAGUEÑA SALEROSA. Huapango
Música: Elpidio Ramírez
Letra: Nicandro Castillo
¡Qué bonitos ojos tienes
debajo de esas dos cejas;
debajo de esas dos cejas
qué bonitos ojos tienes!
Ellos me quieren mirar,
pero si tú no los dejas.
pero si tú no los dejas
ni siquiera parpadear....
Malagueña salerosa,
besar tus labios quisiera;
besar tus labios quisiera
malagueña salerosa.
Y decirte niña hermosa
que eres linda y hechicera;
que eres linda y hechicera
como el candor de una rosa.
Si por pobre me desprecias,
yo te concedo razón;
yo te concedo razón,
si por pobre me desprecias.
Yo no te ofrezco riquezas,
te ofrezco mi corazón;
te ofrezco mi corazón,
a cambio de mi pobreza.