APRENDE A VIVIR SIN MIEDO POR ANTONIO BLAY
Se una luz brillante
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APRENDE A VIVIR SIN MIEDO POR ANTONIO BLAY
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/ @silvinasaguati
APRENDE A VIVIR SIN MIEDO POR ANTONIO BLAY, me encontré que por un lado vivía esa plenitud, esa felicidad con estados de conciencia pues maravillosos, pero al mismo tiempo en mi mundo concreto yo persistía con todos mis problemas. O sea, en el fondo yo podía aislare de todo y entonces vivía y vivo una paz, un bienestar, etcétera, muy grandes. Pero exteriormente, entonces a la que yo empezaba a actuar, a hablar con la gente, a hacer las cosas, entonces todo yo funcionaba con los problemas de siempre. Mis problemas eran esencialmente un gran miedo y un tremendo sentimiento de inferioridad. El resultado de esto es que yo procuraba pues hacer lo menos posible. Procuraba vivir refugiado en esta zona de bienestar, pero por otro lado, la vida tenía sus exigencias, yo tenía que actuar y actuaba pues todo lo mal que podía, que sabía. Claro, ante este problema del miedo, del malestar, de la angustia interior permanente y de un sentimiento de inferioridad en relación pues con todos, no había ningún dato específico, concreto. Eso algo que ya llevaba toda mi vida. por un lado, mi propio físico, que no que no es ninguna maravilla y que ya en la escuela era objeto pues de burlas constantes y de motes, etcétera, etcétera, y otros factores que algunos de ellos diré luego. Entonces, yo, ¿qué hice para tratar de solucionar el dinero? Pues se me ocurrió, no sé cómo, pues hacer gimnasia. Parece que no tiene nada que ver la gimnasia con la magnesia, pero en este caso pues se me ocurrió eso. No recuerdo si por inspiración de algún libro, de algún amigo, no sé. Entonces empecé a hacer gimnasia y también hacer lucha, lucha greco-romana primero y luego lucha libre en plan de gimnasio, ¿no? En plan de espectáculo. Bueno, el hecho es que como ya decía físicamente, no soy un Tarzán por ahora, el hecho es que de cada sesión de lucha salía molido, pero en cambio, curiosamente sentía salía a la vez eufórico. sea que esto que yo busqué, no sé cómo, me estaba dando una lección. Me parecía que si yo me sentía más fuerte, pues que que mis miedos se disiparían. Supongo que es por eso también que tien tanto éxito kate y similares hoy día. En aquella fecha no había kate ni siquiera yudo apenas en España. Estoy hablando de 25 años atrás o 30. El hecho es que la gimnasia y sobre todo la lucha, a pesar de que yo no ganara ni una, me producía un estado de de salir como desafiando al mundo. Es molido, pero valiente. Claro, esto luego anteriormente me ha dado mucho que reflexionar esto y otras cosas y para mí ha sido una de las bases de ver la diferencia que hay entre funcionar dentro del esquema mental del yo idea o el aprender a funcionar dentro de lo que es la experiencia real viviente de uno mismo. En la medida que uno funciona metido dentro del cuerpo vivo, uno puede hacerlo mejor o peor, pero uno moviliza energías reales. Uno vive auténticamente algo muy concreto y real de sí mismo. Y aunque solo es algo, no todo, pero ese algo es en sí profundamente positivo y positivizante. Paralelamente, pues claro, empecé a buscar libros que trataran de cómo cambiarlo todo y cómo convertirse en un Superman. Y entonces los libros que había sobre esta materia, sobre todo, lo arreglaban todo con la voluntad. Querer es poder. Con la voluntad se consigue todo. Y yo me tragaba todos los libros que que podía encontrar sobre esto. El problema es que luego a la hora de aplicar todo aquello no podía aplicar nada porque resulta que para hacer las cosas que se tenían que hacer para tener voluntad pues ya se necesitaba mucha voluntad. se tenía que hacer esfuerzos, vivir lo desagradable, en fin, ir aguantando cosas y más y más desagradables. Yo en mi caso, pues era tal mi estado de debilidad psicológica, pues que era incapaz de hacer nada desagradable por mi cuenta y riesgo.
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