Dia 19 | Semana 3 | Oración contemplativa de corazón
Maria Reina de la Familia
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Dia 19 | Semana 3 | Oración contemplativa de corazón
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Maria Reina de la Familia
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El video nos narra:
El enfocado en la «Oración contemplativa de corazón» según la espiritualidad de la Santa Madre Teresa de Calcuta:
El cambio interior tras la consagración: Recuerda que al darle nuestro «sí» a María, Ella comienza a ordenar los detalles de nuestra vida con ternura maternal, atrayendo una multitud de gracias del Espíritu Santo. Sin embargo, se advierte el peligro de caer en una actitud negativa, prestando atención únicamente a los fastidios, molestias y dificultades diarias en lugar de reconocer los dones de Dios.
El testimonio de alegría de la Madre Teresa:
A pesar de vivir en condiciones extremas de pobreza, calor, fatiga constante, aridez espiritual y duras responsabilidades, irradiaba una sonrisa y una alegría imperturbables.
No se quejaba, sino que sabía descubrir y contemplar los innumerables detalles de la bondad de Dios y el cuidado de María en medio de la adversidad cotidiana.
Los dos secretos de su sensibilidad espiritual:
El ejemplo de la Virgen María: Imitó a María, quien «guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón», descubriendo la presencia de Dios en la pequeñez de la vida diaria y respondiendo siempre con alabanza y gratitud (como en el Magníficat).
El examen de conciencia de San Ignacio de Loyola: Practicó este ejercicio diario no como una simple lista de pecados, sino dedicando la mayor parte del tiempo a contemplar y agradecer las bendiciones y signos de amor que Dios derrama a lo largo de cada jornada.
Vivir la consagración desde el agradecimiento: Concluye que la oración contemplativa del corazón consiste en meditar y reconocer los beneficios divinos con María, transformando las bendiciones cotidianas en un torrente de gracia que nos enciende en amor a Dios.
Oración comunitaria: Finaliza con la súplica al Espíritu Santo que habita en María pidiendo: «Ayúdame a reconocer y meditar en mi corazón todo el bien que me haces», unida al rezo del Ave María, el Gloria y la jaculatoria habitual: «María, Reina de la familia, Reina de nuestro hogar, ruega por nosotros».