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Unánimes y juntos

Con Efecto Eterno - Podcast

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Unánimes y juntos

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Con Efecto Eterno - Podcast
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En este episodio reflexionamos sobre el poder de una iglesia que permanece unida en oración. En Hechos 4 encontramos a creyentes enfrentando oposición y amenazas, pero en lugar de responder desde el temor, decidieron buscar a Dios juntos. Su respuesta nos recuerda que la oración no solamente fortalece nuestra relación personal con Dios; cuando la iglesia ora unida, nuestros corazones se alinean con Él, somos fortalecidos y damos lugar a la obra del Espíritu Santo. 1. Cuando oramos juntos recordamos que no estamos solos Dios no nos diseñó para caminar la vida cristiana de manera aislada. Somos parte de un mismo cuerpo y cada miembro es importante y necesario. 1 Corintios 12:21,27 nos recuerda que somos el cuerpo de Cristo y que nos necesitamos unos a otros. La oración en comunidad nos ayuda a recordar que nuestras cargas, luchas y desafíos no tenemos que enfrentarlos solos. 2. Cuando oramos juntos, nuestro corazón se alinea con el corazón de Dios Ante las amenazas, los creyentes no pidieron simplemente que desaparecieran sus problemas. Su oración fue: “Concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno” (Hechos 4:29). La oración cambia nuestra perspectiva. En lugar de pedir solamente que Dios cambie nuestras circunstancias, comenzamos a pedir que Él nos dé lo necesario para cumplir Su propósito en medio de ellas. 3. Cuando la iglesia ora unida, Dios fortalece a su pueblo Hechos 4:31 relata que, después de orar, el lugar donde estaban reunidos se sacudió, fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a proclamar la Palabra de Dios con valentía. La oposición no desapareció inmediatamente, pero ellos fueron fortalecidos para enfrentarla. Dios no solamente puede cambiar lo que sucede alrededor de nosotros; también puede fortalecernos para permanecer firmes en medio de ello. 4. Una iglesia unida en oración puede convertirse en una iglesia llena del Espíritu Santo El resultado de aquella oración fue una iglesia llena del Espíritu Santo y dispuesta a anunciar la Palabra sin temor (Hechos 4:31). La unidad y la oración prepararon el corazón de la iglesia para depender de Dios y cumplir la misión que Él les había entregado. Una iglesia que aprende a buscar a Dios junta puede convertirse en una iglesia fortalecida, valiente y sensible a la dirección del Espíritu Santo.