**🔥"NO ES POR LO QUE HACES --- hay presencias que no piden permiso… lo ocupan todo"🔥**
La guarida de Stark Lord
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**🔥"NO ES POR LO QUE HACES --- hay presencias que no piden permiso… lo ocupan todo"🔥**
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La guarida de Stark Lord
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*🔥"La Guarida De Stark Lord"🔥*
DESCRIPCIÓN:
Esta canción habla de quienes no soportan tu presencia, no por lo que haces, sino por lo que representas. De la rabia que despiertas en quien vive de fachada y de cómo tu verdad los deja en evidencia.
*NO ES POR LO QUE HACES*
No siempre te odian por tus errores.
A veces te odian por la forma en que entras en una sala
sin pedir permiso al aire.
No les molesta lo que dices,
les molesta lo que su silencio les confiesa
cuando tú apareces.
Hay presencias que no buscan imponerse
y aun así dejan desnudo al mediocre.
Hay almas que no hacen ruido
y aun así alteran la paz podrida
de los que viven pendientes
de no verse por dentro.
Y entonces empieza el ritual.
Primero te observan.
Luego te pesan.
Después te nombran en pequeño
para ver si así te reducen
al tamaño que su miedo soporta.
Intentan probarte con la lengua del juicio,
saborearte como quien toca una herida ajena
buscando demostrar
que no eres tan firme como pareces.
Pero no están mirando tus fallos.
Están buscando alivio.
Quieren una grieta
que les permita creer
que no les supera tu existencia.
Porque hay algo que no comprenden,
pero lo sienten.
Les subes la fiebre.
Les alteras el pulso.
Tu sola forma de estar
les recuerda todo lo que rebajaron de sí mismos
para poder seguir durmiendo tranquilos.
No soportan esa clase de espejo.
No soportan la evidencia
de que alguien pueda caminar
con una verdad en la espalda
que ellos jamás tuvieron el coraje
de ponerse encima.
Y ahí cambia la máscara.
Al principio vienen suaves,
con esa cortesía estudiada
del que se acerca para catalogarte.
Te tantean la energía
como quien busca una puerta sin alarma.
Pero no tardan en torcerse.
No pueden sostener
la incomodidad de estar cerca
de algo que no saben imitar.
Porque lo tuyo no es pose.
No es personaje.
No es estrategia social.
Es presencia.
Y la presencia verdadera
incomoda al que vive de fachada.
Entonces empiezan las maniobras.
Mueven nombres.
Siembran miradas.
Ponen a otros a girar alrededor de tu figura
como moscas atraídas por una luz
que les fascina y les irrita.
No porque hayas hecho algo ruin.
No porque hayas traicionado.
No porque hayas caído.
Sino porque representas una altura
que los deja en evidencia.
Y la gente pequeña, cuando no puede subir,
intenta serrar la base
de lo que tiene delante.
Les obsesionas.
No por amor.
No por admiración limpia.
Por hambre torcida.
Porque hueles a algo que ellos no tienen.
Carácter.
Centro.
Ese peso interno
que no se compra ni se roba imitando gestos.
Quieren apagarlo
porque tiemblan
cada vez que lo sienten cerca.
Quieren desmontar lo que construyes
porque todo lo que levantas
les recuerda lo poco que han sido capaces
de sostener.
Y esa es la verdad que les revienta:
no eres tú el problema.
Nunca lo fuiste.
No es tu manera.
Es su hambre de anular
lo que no pueden igualar.
Es su miseria intentando hacerse norma.
Es su cobardía buscando apoyo en grupo
para atacar lo que a solas
les hace bajar la mirada.
Por eso se reúnen.
Por eso cuchichean.
Por eso examinan hasta tus silencios.
Porque un ser sin centro
solo se siente fuerte
cuando consigue que otro dude del suyo.
Escúchame:
que te miren no significa que te entiendan.
Que te rodeen no significa que puedan tocarte.
Hay un punto al que jamás entrarán
porque no tienen ni la disciplina,
ni la profundidad,
ni el precio pagado
para comprender por qué eres como eres.
Solo ven el resplandor.
No conocen la forja.
Solo sienten el peso.
Solo les llega el aura.
No han visto el fuego
que te volvió así.
Así que no te confundas.
Si intentan apartarte,
si te ponen ojos encima,
si promueven corrientes en tu contra,
si notas esa rabia mal cosida
en el trabajo o en la calle,
no siempre es porque estés cayendo.
A veces es justo lo contrario:
es la prueba de que algo en ti
está demasiado vivo
para ser tolerado por los dormidos.
No te apagues para tranquilizarlos.
No te rebajes para que respiren.
No te hagas pequeño
para que sus complejos descansen.
Que aprendan a soportar
lo que tú no pediste irradiar
pero ya no puedes ocultar.
Porque cuando uno nace con una intensidad limpia,
los mediocres lo llaman soberbia,
los inseguros lo llaman amenaza
y los falsos lo llaman problema
porque no tienen otra palabra
para nombrar lo que los deja sin aire.
Que sigan mirando.
Que sigan midiendo.
Que sigan reuniendo saliva
para ver si un día logran mancharte.
No entienden lo esencial:
tu fuerza no viene de gustarles.
Tu fuerza viene de ser
lo que ellos jamás podrán deshacer
sin enfrentarse
a todo lo que odian de sí mismos.
Y esa guerra no la libran contigo.
La libran contra el reflejo
que tu presencia despierta
cuando entras
y les recuerdas, sin decir una palabra,
que hay gente que no nació para pedir hueco…
nació para ocuparlo.
© Forjado en La Guarida Records.
Una obra original de La Guarida De Stark Lord.
Todos los derechos reservados.
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