Mi Corona (Dembow) 2026
Guerrera Bendecida
0:00 / 0:00
Mi Corona (Dembow) 2026
12 просмотров · 10 дней назад
Guerrera Bendecida
5 подписчиков
12 просмотров · 10 дней назад
Mi corona
No sé qué ocurrió en aquel instante...
solo sé que después del fuego
mi cuerpo no quiso alejarse.
Buscó tu altar.
Y al tocarlo...
algo dentro de mí recordó.
Apoyé mi corona sobre tu altar,
y el mundo comenzó a desaparecer,
se apagaron las voces de mi mente,
y solo tus latidos pude entender.
Había algo flotando entre nosotros,
algo que no quería dejar escapar,
como una luz que después de abrirse
todavía buscaba dónde descansar.
Y mi cuerpo, sin pedir permiso,
se quedó donde tenía que estar,
como si supiera que aquello que nace
también necesita un lugar para anclar.
No fue pensamiento.
No fue decisión.
Fue algo más profundo
hablando en mi interior.
Y entonces comprendí...
Yo fui el ancla de nuestra luz,
tú fuiste la tierra bajo mi corazón.
Mi corona descansó sobre tu altar,
y el cielo descendió entre los dos.
No dejé que aquello se perdiera,
no dejé que muriera al terminar.
Me quedé presente en nuestro silencio
para que la luz pudiera regresar.
Lo que de ti llegó hasta mi cuerpo
en mi cuerpo encontró dónde volver.
Y lo que yo recibí de tu alma
a tu alma lo dejé devolver.
Tu altar debajo de mi corona,
mi respiración buscando tu compás,
y por un instante no hubo dos caminos,
solo un mismo silencio entre los dos.
Mi cuerpo dejó de ser frontera,
mi alma dejó de querer escapar,
y aquello que durante tanto tiempo
había aprendido a proteger...
Tu altar me permitió descansar.
No necesitaba poseerte,
ni detener el tiempo entre los dos,
solo permanecer completamente presente
para honrar lo que abrió nuestro corazón.
Y ahora sé por qué ocurrió.
Mi cuerpo no estaba aprendiendo.
Estaba recordando una sabiduría ancestral
de entregarse por completo sin anularse.
De recibir sin retener.
De amar sin poseer.
Y comprendí que el verdadero templo
no estaba fuera de nosotros.
Éramos nosotros.
Tu Altar...
mi corona...
y ese instante conectado
entre la tierra y el cielo.
Yo fui el ancla de nuestra luz,
y tú sostuviste mi humanidad.
Mi corona fue ancla sobre tu altar,
tu corazón, mi lugar de serenidad.
Y mientras el silencio nos envolvía,
algo volvió a su lugar dentro de mí:
la parte que antes huía de la intensidad
esta vez decidió quedarse allí.
Cielo y tierra respirando juntos,
sin perder quién era cada cual.
Dos almas encontrando un mismo instante,
dos cuerpos aprendiendo a integrar.
No fue solamente pasión.
No fue solamente piel.
Fue la calma después del fuego,
Y eso fue lo que mi cuerpo sentía...
que después de entregarse
también existe un acto de amor:
quedarse.
Por eso cada vez que mi corona
vuelve a descansar sobre tu altar...
algo en mí recuerda.
No recuerdo una teoría.
No recuerdo una enseñanza.
Recuerdo una sensación.
La de recibir.
La de permanecer.
La de anclar.
La de devolver.
La de honrar.
Y quizá eso era lo que mi alma
había estado intentando enseñarme:
que cuando dejas de huir de lo que sientes,
la luz ya no necesita escapar.
Se integra.
Se queda.
Y vuelve a su hogar.