Estos alpinistas dieron media vuelta a tiempo — pero nunca llegaron al campamento
CATASTROVIA
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Estos alpinistas dieron media vuelta a tiempo — pero nunca llegaron al campamento
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Alexander Ruchkin era uno de los escaladores de grandes paredes más fuertes del mundo, ganador del Piolet d'Or por la línea directa en la cara norte del Jannu. A sus espaldas quedaban el Muro de los Trolls en Noruega, la cara oeste de la Great Trango Tower en el Karakórum, el Latok III y el K7. En el verano de 2015, él y Vyacheslav Ivanov planeaban una expedición a Pakistán, pero el dinero no alcanzó, y la cordada eligió un objetivo más accesible: una pared en los Andes peruanos, en el macizo del Huandoy, que vieron en persona por primera vez pocos días antes de salir hacia la ruta.
El veintisiete de agosto Ruchkin envió su último mensaje: la ruta quedaba sin completar, la cordada daba media vuelta y comenzaba el descenso. Para él era una decisión habitual: en treinta años de montaña se había retirado decenas de veces, y justamente saber dar la vuelta a tiempo le había permitido escalar durante tanto tiempo. Pero nunca llegaron al campamento base. Los encontraron cinco días después al pie de la pared, y un detalle en el equipo puso en duda la versión oficial de lo ocurrido. Esta es la historia de un hombre que lo hizo todo bien, y del precio que las montañas cobran incluso por las decisiones correctas.