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La Oración más Antigua y Poderosa: El TRISAGIO a la SANTÍSIMA TRINIDAD (Sabado, Octubre 31)

Diurnal Saints

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La Oración más Antigua y Poderosa: El TRISAGIO a la SANTÍSIMA TRINIDAD (Sabado, Octubre 31)

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Te invitamos a unirte a la oración más antigua: el Trisagio de la Santísima Trinidad. El Trisagio es un himno dedicado a la Santísima Trinidad, en el que proclamamos tres veces la palabra «SANTO». Esta oración tiene su origen en Dios mismo, quien la inspiró al profeta Isaías (cf. Is 6:1-8), cuando escuchó a los serafines cantar para exaltar la gloria del Creador. «Unos serafines estaban por encima de Él; cada uno tenía seis alas: con dos cubrían su rostro, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y se decían unos a otros: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”» (Isaías 6:2-3). __________________________________________________________________________________________ REFLEXION: El pecado capital de la pereza La pereza es uno de los siete pecados capitales y consiste en la falta de voluntad, esfuerzo y compromiso para cumplir nuestras responsabilidades. Es un pecado que nos lleva a dejar las cosas para después, desperdiciar nuestro tiempo y desaprovechar las oportunidades que Dios pone en nuestro camino. Muchas veces pensamos que ser perezosos no tiene consecuencias, pero poco a poco nos hace abandonar nuestros sueños, descuidar nuestros deberes y alejarnos de nuestros propósitos. Dios nos ha regalado talentos, capacidades y tiempo, y espera que los utilicemos para hacer el bien y crecer como personas. Jesús nos enseña la importancia de ser responsables, perseverantes y comprometidos. No debemos esperar a tener ganas para hacer lo correcto, sino aprender a esforzarnos incluso cuando las cosas son difíciles. Debemos comprender que la pereza nos roba oportunidades que quizás no vuelvan. No podemos pedirle a Dios que nos ayude a cumplir nuestros sueños si nosotros mismos no estamos dispuestos a trabajar por ellos. La fe también se demuestra con nuestras acciones, nuestro esfuerzo y nuestra responsabilidad. Aprovechemos cada día como un regalo de Dios, dejando a un lado las excusas y recordando que con disciplina, voluntad y confianza en Él podemos alcanzar grandes cosas.