Abelardo autorizó utilizar la plata de los pensionados
William Vianney Solano Periodista DCerca
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Abelardo autorizó usar la plata de los pensionados
Por: William Vianney Solano
El FONPET Es el Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales: un ahorro destinado a garantizar obligaciones pensionales. No es la caja menor del Gobierno de turno, ni un bolsillo de emergencia que pueda abrirse cada vez que las finanzas públicas aprietan. El FONPET fue creado para garantizar el pago del pasivo pensional territorial y la jurisprudencia ha subrayado su destinación específica. La Corte Constitucional ha sido particularmente clara sobre esto. En la Sentencia C-194 de 2020 señaló que los recursos del FONPET tienen destinación específica, están destinados al pago de obligaciones pensionales y que utilizarlos por fuera de ese propósito puede generar un “desahorro” que ponga en riesgo el pago del pasivo pensional. “El problema es abrir la puerta para que recursos constituidos para garantizar obligaciones pensionales sean utilizados como fuente extraordinaria de financiación de una emergencia. Hoy se habla de excedentes; mañana, ¿qué impedirá ampliar el concepto de disponibilidad?” La plata de los pensionados no puede convertirse en la primera caja que se abre cuando el Estado tiene una emergencia. Porque una cosa son excedentes legalmente disponibles después de garantizar completamente el pasivo pensional, y otra muy diferente es empezar a mirar el ahorro pensional como una bolsa de recursos extraordinarios.
Por eso preocupa la decisión de Abelardo Gabriel de autorizar, mediante el Decreto 1383 de 2026, un plazo extraordinario para acceder a recursos de nómina de pensionados y excedentes del FONPET y permitir excepcionalmente su utilización en la atención de los efectos del terremoto. El Gobierno habla de capacidad de respuesta y responsabilidad fiscal. Suena razonable. El problema es que detrás de esas palabras hay una pregunta que nadie debería esquivar: ¿hasta dónde puede llegar un Estado cuando decide echar mano de la plata que fue reservada para garantizar las pensiones? Pao, pao, Abelardo, la platica de los pensionados no se toca.
Que nadie se confunda: atender a las víctimas del terremoto es una obligación inaplazable del Estado. Reconstruir viviendas, hospitales, escuelas y vías no admite mezquindades. Pero una tragedia no convierte todos los recursos públicos en dinero disponible. Precisamente en las emergencias es cuando más debe funcionar la disciplina fiscal y jurídica.
El FONPET tiene una razón de ser: proteger el derecho pensional de quienes trabajaron durante décadas por lo público. Esa plata representa años de servicio, madrugadas, desgaste, aportes y una promesa elemental del Estado: después de entregar la vida laboral, habrá una vejez con dignidad. La propia jurisprudencia ha reconocido la destinación específica de estos recursos y su vínculo directo con la garantía de las obligaciones pensionales.
Bueno y los dólares que pidió usted Abelardo Gabriel a los EEUU, 450 millones de dólares y ya le adelantaron 250 millones de dólares, ¿Cuál es el afán de utilizar la platica de nuestros viejos? No señor, qué pena. Los pensionados no tienen lobby. No tienen grandes
conglomerados empresariales detrás. No tienen capacidad de presión sobre el Gobierno. Tienen algo mucho más sencillo: una promesa legal y constitucional de que sus derechos no serán tratados como caja de compensación de las urgencias fiscales.
La reconstrucción del país debe financiarse. Pero no a costa de normalizar la idea peligrosa de que los ahorros destinados a las pensiones están disponibles cuando el Estado necesita caja. Hoy es una emergencia. Mañana puede ser un déficit. Después, una carretera. Luego, otra crisis. Y así, poco a poco, lo excepcional termina convertido en costumbre.
Por eso hay que decirlo sin rodeos: la plata del FONPET no es plata sobrante. Es plata comprometida. Es plata de los pensionados. Es la reserva de quienes ya entregaron buena parte de su vida al servicio del país.
Que se atienda el terremoto, sí. Que se reconstruya Colombia, también. Pero que nadie confunda solidaridad con desahorro, ni emergencia con patente para tocar lo que debe permanecer protegido. Porque una sociedad decente no reconstruye el presente hipotecando la vejez de quienes construyeron su pasado. Los pensionados se respetan.
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