¿Qué Pasó Con La Marca de Camiones EBRO?
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¿Qué Pasó Con La Marca de Camiones EBRO?
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Hay una marca de camiones española que nació siendo Ford, sirvió como autobomba en los primeros cuerpos de bomberos del país, cargó al ejército durante la posguerra y pasó por manos americanas, canadienses y japonesas antes de desaparecer en silencio. Una marca que durante más de tres décadas fue el camión medio por excelencia de las carreteras de España. Y sin embargo, hoy casi nadie sabe que existió. Ni que su nombre se eligió copiando exactamente lo que hacía Ford en Inglaterra.
En 1954, cuando el régimen franquista obligó a Ford a vender su filial española y la empresa quedó en manos nacionales como Motor Ibérica S.A., alguien en Barcelona tuvo que elegir un nombre para los camiones que seguirían fabricando. La referencia estaba clara: los camiones de Ford en el Reino Unido no se llamaban Ford. Se llamaban Thames, por el río Támesis. Era la lógica de la empresa: los camiones transmiten fuerza, trabajo, corriente constante. Un río lo dice todo eso sin una sola palabra de más.
Entonces aplicaron la misma fórmula. Si los ingleses usaron el nombre de su río más importante, los españoles usarían el del suyo. Y el río más largo de la Península Ibérica es el Ebro. Así nació la marca. No fue un departamento de marketing. Fue una analogía entre dos ríos y una herencia que nadie quería reconocer en voz alta.
El Ebro B-35 apareció en 1955, casi una copia del Ford Thames inglés. Motor diésel de cuatro cilindros, tres toneladas y media de carga útil, cabina sin lujos pero un motor que aguantaba lo que le echaran. El B-45 llegó en 1961 con más capacidad de carga y servofreno de serie. Juntos, los dos modelos se convirtieron en el camión de una nación entera: lo compraron transportistas, ayuntamientos, empresas de bebidas, el ejército español y los cuerpos de bomberos municipales. En más de un pueblo pequeño, el primer camión de bomberos que respondió cuando sonó la alarma era un Ebro con cisterna.
Para 1962 la fábrica de Barcelona producía diez mil camiones al año. Para 1975, el 25% de las ventas era exportación. Marruecos fabricaba Ebro bajo licencia. Había distribuidores en los Países Bajos. Y aun así, al final, no fue ninguna guerra ni ninguna crisis la que derrotó a la marca. Fue la lógica empresarial de Nissan, que compró el control de Motor Ibérica en 1981 y fue desplazando los productos españoles hasta que en 1987 la marca Ebro desapareció de los vehículos que se fabricaban en Barcelona.
La fábrica que había comenzado ensamblando el Ford T en Cádiz en 1920 cerró definitivamente en diciembre de 2020. Cien años exactos de historia industrial española en un mismo sitio.