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Él - Canción Oficial para Casio

Trece Tronos

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Él - Canción Oficial para Casio

555 просмотров · 9 дней назад
Trece Tronos
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Canción: Él Todos los derechos reservados. No se permite su uso, total ni parcial, sin la autorización expresa de su titular. Él se ríe de todo, no sabe mirar atrás, si alguien intenta frenarlo se vuelve a echar a andar. No pide explicaciones, no pregunta qué vendrá, vive como si mañana no tuviera que llegar. Él nunca quiso promesas, yo tampoco se las di. Solo noches compartidas, solo dejarse ir. Si algún día nos cansamos, se acababa y nada más. Eso era lo que dijimos. Eso debía bastar. Él se burla de mis normas, se ríe cuando me enfado, me mira como si supiera que no puedo hacerle daño. Tiene el mundo por delante y no le teme a perder. Es demasiado libre, demasiado para ceder. Y yo empecé a buscarlo sin querer reconocerlo. Entre todas las personas mis ojos iban hacia él. Me aprendí sus movimientos, su manera de aparecer, y empecé a echarlo de menos antes de verlo desaparecer. Y ya no sé cuántas veces me descubro pensando en él. Lo busco entre las caras, lo espero sin querer. Me estoy volviendo un obsesivo desde que lo conocí, porque esté donde esté el mundo, yo solo lo veo a él. Es solo un niño, eso intento repetir. Un niño que entró jugando y se quedó dentro de mí. Yo nunca necesité a nadie. Nunca quise depender. Y ahora cuento las horas para volverlo a ver. Él no sabe lo que ha hecho, no lo puede imaginar. Ese niño que se ríe me ha conseguido derribar. Yo, que nunca quise quedarme, yo, que siempre supe escapar, ahora busco entre la gente dónde volverlo a encontrar. Él no sabe lo que ha hecho, y quizá sea lo peor: llegó sin pedir nada y se llevó mi corazón. Solo quería unas noches, solo quería jugar, y ahora cuando no está conmigo no sé dónde mirar. Él se marcha después de verme como si nada hubiera sido. Se viste, abre la puerta y vuelve a ser el mismo. Y yo me quedo en silencio, mirando hacia donde se va, inventando algún motivo para hacerlo regresar. Cuando no se queda, lo echo de menos después. Y eso me resulta insoportable, porque no debería ser. Quiero que duerma a mi lado, quiero verlo amanecer, quiero quedarme abrazado sin tener que esconderlo después. Él no sabe que lo busco. No sabe que pienso en él. No sabe que hay noches en que no consigo dormir bien. No sabe que en cada sala mis ojos lo encuentran primero. No sabe que cuando ríe yo me quedo mirándolo. Y podría decirle que se vaya. Podría dejarlo marchar. Pero sé que si desaparece lo voy a volver a buscar. Porque él es así: libre, descarado, imposible. Y ese niño que no necesita a nadie ha conseguido necesitarme a mí. Es solo un niño, eso intento repetir. Un niño que entró jugando y se quedó dentro de mí. Yo nunca necesité a nadie. Nunca quise depender. Y ahora cuento las horas para volverlo a ver. Él no sabe lo que ha hecho, no lo puede imaginar. Ese niño que se ríe me ha conseguido derribar. Yo, que nunca quise quedarme, yo, que siempre supe escapar, ahora busco entre la gente dónde volverlo a encontrar. Él no sabe lo que ha hecho, y quizá sea lo peor: llegó sin pedir nada y se llevó mi corazón. Solo quería unas noches, solo quería jugar, y ahora cuando no está conmigo no sé dónde mirar. Él no sabe que lo espero. Él no sabe que lo extraño. No sabe que cuando se marcha me quedo pensando en sus pasos. No sabe que quiero abrazarlo cuando termina la noche. No sabe que me quedaría si él me pidiera que no me marche. Y eso es lo que me rompe. Que él no está haciendo nada. Solo está siendo él. Ese niño que se ríe del mundo, que no le teme a perderlo, que nunca quiso quedarse... y que ha conseguido que yo quiera que se quede.