Él - Canción Oficial para Casio
Trece Tronos
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Él - Canción Oficial para Casio
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Trece Tronos
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Canción: Él
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Él se ríe de todo,
no sabe mirar atrás,
si alguien intenta frenarlo
se vuelve a echar a andar.
No pide explicaciones,
no pregunta qué vendrá,
vive como si mañana
no tuviera que llegar.
Él nunca quiso promesas,
yo tampoco se las di.
Solo noches compartidas,
solo dejarse ir.
Si algún día nos cansamos,
se acababa y nada más.
Eso era lo que dijimos.
Eso debía bastar.
Él se burla de mis normas,
se ríe cuando me enfado,
me mira como si supiera
que no puedo hacerle daño.
Tiene el mundo por delante
y no le teme a perder.
Es demasiado libre,
demasiado para ceder.
Y yo empecé a buscarlo
sin querer reconocerlo.
Entre todas las personas
mis ojos iban hacia él.
Me aprendí sus movimientos,
su manera de aparecer,
y empecé a echarlo de menos
antes de verlo desaparecer.
Y ya no sé cuántas veces
me descubro pensando en él.
Lo busco entre las caras,
lo espero sin querer.
Me estoy volviendo un obsesivo
desde que lo conocí,
porque esté donde esté el mundo,
yo solo lo veo a él.
Es solo un niño,
eso intento repetir.
Un niño que entró jugando
y se quedó dentro de mí.
Yo nunca necesité a nadie.
Nunca quise depender.
Y ahora cuento las horas
para volverlo a ver.
Él no sabe lo que ha hecho,
no lo puede imaginar.
Ese niño que se ríe
me ha conseguido derribar.
Yo, que nunca quise quedarme,
yo, que siempre supe escapar,
ahora busco entre la gente
dónde volverlo a encontrar.
Él no sabe lo que ha hecho,
y quizá sea lo peor:
llegó sin pedir nada
y se llevó mi corazón.
Solo quería unas noches,
solo quería jugar,
y ahora cuando no está conmigo
no sé dónde mirar.
Él se marcha después de verme
como si nada hubiera sido.
Se viste, abre la puerta
y vuelve a ser el mismo.
Y yo me quedo en silencio,
mirando hacia donde se va,
inventando algún motivo
para hacerlo regresar.
Cuando no se queda,
lo echo de menos después.
Y eso me resulta insoportable,
porque no debería ser.
Quiero que duerma a mi lado,
quiero verlo amanecer,
quiero quedarme abrazado
sin tener que esconderlo después.
Él no sabe que lo busco.
No sabe que pienso en él.
No sabe que hay noches
en que no consigo dormir bien.
No sabe que en cada sala
mis ojos lo encuentran primero.
No sabe que cuando ríe
yo me quedo mirándolo.
Y podría decirle que se vaya.
Podría dejarlo marchar.
Pero sé que si desaparece
lo voy a volver a buscar.
Porque él es así:
libre, descarado, imposible.
Y ese niño que no necesita a nadie
ha conseguido necesitarme a mí.
Es solo un niño,
eso intento repetir.
Un niño que entró jugando
y se quedó dentro de mí.
Yo nunca necesité a nadie.
Nunca quise depender.
Y ahora cuento las horas
para volverlo a ver.
Él no sabe lo que ha hecho,
no lo puede imaginar.
Ese niño que se ríe
me ha conseguido derribar.
Yo, que nunca quise quedarme,
yo, que siempre supe escapar,
ahora busco entre la gente
dónde volverlo a encontrar.
Él no sabe lo que ha hecho,
y quizá sea lo peor:
llegó sin pedir nada
y se llevó mi corazón.
Solo quería unas noches,
solo quería jugar,
y ahora cuando no está conmigo
no sé dónde mirar.
Él no sabe que lo espero.
Él no sabe que lo extraño.
No sabe que cuando se marcha
me quedo pensando en sus pasos.
No sabe que quiero abrazarlo
cuando termina la noche.
No sabe que me quedaría
si él me pidiera que no me marche.
Y eso es lo que me rompe.
Que él no está haciendo nada.
Solo está siendo él.
Ese niño que se ríe del mundo,
que no le teme a perderlo,
que nunca quiso quedarse...
y que ha conseguido
que yo quiera que se quede.