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Dones y frutos. El carácter y el fruto del Espíritu.

Gustavo Bianchi

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Dones y frutos. El carácter y el fruto del Espíritu.

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Gustavo Bianchi
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Nuestro carácter y el fruto del Espíritu. (Gal_5:22-23). El fruto del Espíritu es el conjunto de cualidades que el Espíritu Santo desarrolla en nuestras vidas, transformándonos para que cada día nuestro carácter se parezca más al de Cristo. Los dones del Espíritu nos capacitan para servir a Dios; el fruto del Espíritu forma nuestro carácter para vivir y servir como Cristo.   Cómo se manifiesta: Amor Amar a Dios (Jua_14:15) y a los demás, buscando su bienestar sin esperar nada a cambio, y no utilizar a las personas para beneficio propio (Mat_7:12, Fil_2:3-4). Gozo Alegría interior que nace de nuestra relación con Dios y de una actitud de confianza en Él, y que permanece aún en medio de las dificultades (Sal_16:11, Neh_8:10). Paz Tranquilidad y confianza en Dios, aun cuando enfrentamos problemas o situaciones difíciles, y procurar la reconciliación y evita alimentar conflictos innecesarios con las demás personas (Sal_18:1-2). Paciencia Capacidad de esperar y soportar las dificultades y errores de otros sin desesperarse ni reaccionar con enojo o precipitadamente (Efe_4:2, Col_3:13). Benignidad Tratar a las personas con amabilidad, comprensión, consideración y sensibilidad (Mat_7:12). Bondad Actúar con rectitud y procurar hacer lo correcto, lo bueno, procurando ayudar y beneficiar a los demás (Fil_2:3-4). Fe Confiar en Dios y manifestar fidelidad (lealtad) a Él , siendo también personas confiables y leales (sin traición, ni hipocrecía) en nuestras relaciones y responsabilidades eclesiásticas y no eclesiásticas (fidelidad en la familia, el trabajo, las relaciones sociales, etc.) (Sal_15:1-5). Mansedumbre Actuar con humildad y dominio de nuestras reacciones, sin ejercer agresividad ni arrogancias, incluso cuando somos provocados, sin ejercer una actitud de superioridad aún cuando tengamos autoridad sobre esas personas (1Pe_5:5, Stg_4:6, Mat_11:28-30). Templanza Capacidad de controlar nuestros deseos, emociones, palabras, acciones, impulsos y reacciones, ejerciendo dominio propio (Pro_16:32).