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Ãnanda Mida - Amparo

GdEnd Records

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Ãnanda Mida - Amparo

6 просмотров · 4 дн. назад
GdEnd Records
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Mi madre me llamó Amparo. Qué nombre tan extraño para una niña que pasaría media vida buscando dónde refugiarse. En Las Brujas yo no sabía cuántas veces iba a empezar. Había canciones brasileñas sonando dentro de casa, un padre mirando hacia Chile, y una niña aprendiendo a cantar. Después Santiago. Después crecer. Después descubrir que algunas verdades hacen que quienes te aman no sepan qué hacer. Yo besaba a quien quería. Tú rezabas para que yo quisiera diferente. Y aprendí muy joven que a veces hasta el amor de un padre puede doler. Amparo... así me llamaron. Amparo... y cuánto me faltó. Busqué refugio en otros cuerpos, en otras casas, en otra voz. Hasta que un día entendí: Amparo también era yo. Después la tierra se movió. Y no fue una metáfora. Se llevó una casa. Dos voces. Una versión de mí que nunca regresó. Durante mucho tiempo quise llamar a mi madre. Durante mucho tiempo quise discutir otra vez con mi padre. Qué cruel descubrir que hasta aquello que nos hizo daño puede hacer falta cuando desaparece. Amparo... ¿dónde estabas cuando me quedé sin hogar? ¿Dónde estabas cuando crucé otro país pensando que empezar de nuevo era lo mismo que sanar? Montreal era blanca. Fría. Yo confundí una casa con un lugar seguro. Confundí los celos con miedo de perderme. Confundí quedarme con amar. Hasta aquella noche. No quiero contarla otra vez. Ya hice una canción sobre el fuego. Esta canción... es sobre quien salió de él. Hubo hospitales. Hubo espejos. Hubo mañanas en que mi cara parecía pertenecer a otra mujer. Y quizá fue ahí cuando inventé a Ãnanda. No para matar a Amparo. Para poder llevarla conmigo. Amparo... así me llamaron. Y ahora entiendo por qué. No porque alguien vendría a salvarme. No porque nunca iba a caer. Sino porque después de perder tantas casas tuve que aprender a convertirme en una. Amparo... cuando todos gritaban: ¡Ãnanda! ¡Ãnanda! eras tú quien subía al escenario. Cuando decían: “Qué fuerte.” eras tú quien temblaba después. Cuando veinte mil personas cantaban mis canciones, eras tú la que todavía recordaba cómo sonaba mamá cantando en la cocina. Ahora tengo discos. Tengo ciudades. Tengo flores esperándome en hoteles. Tengo canciones que personas que nunca conocí dicen que les salvaron la vida. Y después del aplauso, cuando Ãnanda Mida se quita el maquillaje, queda una mujer frente al espejo. Ya no le pregunto: “¿Llegamos?” Ya no le pregunto: “¿Sobrevivimos?” La miro. Y por primera vez la llamo por su nombre. Amparo. Perdóname por esconderte tantos años. Pensé que para ser fuerte tenía que dejarte atrás. Pero eras tú la que escribía. Eras tú la que amaba. Eras tú la que volvía a levantarse cuando Ãnanda todavía no existía. Amparo... mi primer nombre. Mi primera casa. La niña. La hija. La mujer. La cicatriz que ya no escondo. Si mañana nadie aplaude, si nunca vuelvo a llenar un lugar, si las canciones terminan, si Ãnanda Mida algún día se va... Amparo se queda. Y quizá eso... era todo lo que necesitaba encontrar.