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Homilía del día: Domingo 13 de Septiembre 2026 - Padre Freddy Bustamante

Padre Freddy Bustamante и ещё 2

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Homilía del día: Domingo 13 de Septiembre 2026 - Padre Freddy Bustamante

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A veces pensamos que perdonar significa decir: “No pasó nada”. Pero no es así. Perdonar no significa negar el dolor, justificar lo que nos hicieron ni olvidar de un momento a otro. Perdonar significa decidir que aquello que nos hirió ya no va a seguir gobernando nuestro corazón. Porque mientras alimentamos el rencor, seguimos atados a aquello que queremos dejar atrás. Podemos decir: “Ya lo superé”, pero si cada vez que recordamos a esa persona sentimos rabia, resentimiento o deseos de que le vaya mal, todavía hay una herida que necesita ser puesta en las manos de Dios. El perdón comienza donde termina el rencor. Y terminar con el rencor no siempre sucede de un día para otro. A veces es un proceso. Un día decides dejar de hablar de aquello. Otro día decides dejar de alimentar el enojo. Después comienzas a orar por esa persona. Y poco a poco, Dios va transformando aquello que antes te hacía daño. Jesús nos enseñó algo que puede parecernos muy difícil: amar a nuestros enemigos, hacer el bien a quienes nos hacen mal y orar por quienes nos persiguen. ¿Por qué? Porque Dios no quiere que vivamos encadenados al odio. Tal vez alguien te hizo mucho daño. Tal vez te traicionaron, te humillaron, te abandonaron o te dijeron palabras que todavía recuerdas. Y quizá piensas: “¿Cómo voy a perdonar algo así?” No tienes que hacerlo solo. Dile al Señor: “Jesús, yo quiero perdonar, pero todavía me duele. Ayúdame a sacar de mi corazón este rencor. Dame la gracia de soltar aquello que no puedo cambiar y de entregarte esta herida.” Y recuerda algo muy importante: perdonar no siempre significa volver a confiar de la misma manera ni permitir que alguien vuelva a hacerte daño. Puedes perdonar y también poner límites. Puedes perdonar y tomar distancia. Puedes perdonar sin olvidar la enseñanza que aquella experiencia dejó en tu vida. Porque el perdón no es darle la razón al que te hizo daño. El perdón es dejar de permitir que ese daño siga destruyendo tu paz. No cargues durante años una ofensa que Dios quiere ayudarte a sanar. Hoy quizá no puedas decir “ya perdoné”. Pero puedes comenzar diciendo: “Señor, quiero perdonar.” Y cuando el rencor comience a perder espacio en tu corazón, Dios comenzará a llenarlo de algo mucho más grande: paz, libertad y amor. Perdona. No porque lo que pasó haya estado bien. Perdona porque tu corazón merece ser libre. Y porque Jesús, desde la cruz, nos enseñó que incluso en medio del dolor podemos decir: “Padre, perdónalos.” Que Dios nos conceda la gracia de perdonar, de sanar nuestras heridas y de no vivir mirando hacia atrás. Porque el perdón comienza donde termina el rencor. Suscríbete a este canal y compártelo a más personas.