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Recordando a Crescencio Hernández ✝️ Uno de los mejores trompetistas de mariachi en el mundo. 🎺

JOM TIPS PARA TROMPETA

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Recordando a Crescencio Hernández ✝️ Uno de los mejores trompetistas de mariachi en el mundo. 🎺

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El extraordinario trompetista Crescencio “Chencho” Hernández —una de las figuras más pintorescas, influyentes y controversiales de la música de mariachi— falleció a los 71 años de edad el 19 de julio de 2017, después de una larga lucha contra el cáncer. Los grupos de mariachi con los que tocó durante sus casi seis décadas de carrera musical incluyeron a Los Camperos, Mariachi Águila, Mariachi Vargas, Los Galleros, Sol de México, Mariachi de América y los dos grupos que fundó: Los Gallos y Los Potrillos. En el mundo del mariachi, Chencho era muy admirado e imitado. Excepcionalmente talentoso, inteligente y elocuente tanto en español como en inglés, era multifacético por excelencia. Además de la trompeta, tocó el piano y todos los instrumentos de mariachi. También fue buen vocalista y un showman sobresaliente. Sus múltiples facetas musicales incluyeron las de compositor, arreglista, director, productor, director de grupo e ingeniero de grabación. Crescencio Hernández Ledezma nació el 18 de junio de 1946 en el pueblo de Chapala, Jalisco, a orillas del lago más grande de México, a una hora en automóvil al sur de Guadalajara. Sus padres, Esteban Hernández Montoya y María Eva Ledezma Calvillo, tuvieron ocho hijos en el siguiente orden: Pedro, Antonio, Crescencio, Humberto, Jesús, Guadalupe, Josefina y José. Crescencio, mejor conocido como “Chencho”, provenía de una extensa línea de músicos de mariachi que se remontaba a su tatarabuelo. Su familia inmediata constituye una de las dinastías más impresionantes de la historia de la música de mariachi. Según el mismo Chencho, comenzó a tocar el triángulo a los tres años de edad y más tarde arribó al saxor en la banda municipal de su pueblo. Su maestro de música fue el director de la banda, José Odilón Navarro. El padre de Chencho, Esteban Hernández, tocaba en un grupo local llamado Mariachi Chapala, que en 1949 encontró trabajo de planta en la ciudad fronteriza de Mexicali, Baja California. La familia entera de Chencho se mudó allí, pero sus abuelos pronto lo llevaron a él y a sus hermanos mayores de regreso a Chapala para vivir con ellos durante casi una década, una separación que él mismo describiría más tarde como traumatizante. No fue sino hasta 1959, a la edad de 13 años, que los padres de Chencho finalmente lo llevaron de nuevo de Chapala a Mexicali para vivir con ellos. Al ver la escasez que había de trompetistas de mariachi, Esteban le compró una trompeta a Chencho, esperando que su hijo se interesara por ese instrumento. “En seis meses, ¡el caramba ya había aprendido a tocarla!”, recordó su padre. Nadie podía creer que fuera posible dominar la trompeta en tan poco tiempo. Al cabo de un año, el joven Chencho ya tocaba con uno de los mejores mariachis de Mexicali. A los 15 años, Chencho se mudó a Los Ángeles donde trabajaba junto a su padre en el Mariachi Águila, uno de los mejores grupos del sur de California en aquella época. Nati Cano pronto se dio cuenta de las habilidades de Chencho, y en 1962 invitó al precoz joven a Los Camperos, un mariachi del cual recién había tomado la jefatura. Después de estar un año con el grupo de Nati, Chencho regresó al Mariachi Águila, la principal competencia de Los Camperos en aquel momento. El director musical del Águila fue Pepe Martínez, quien posteriormente fundó el Mariachi Nuevo Tecalitlán y luego dirigió al Mariachi Vargas de Tecalitlán. En su segundo período con el Mariachi Águila, Chencho hizo mancuerna de trompetas con su hermano mayor Pedro, quien más tarde fue conocido como “Pedro Rey”. A mediados de los años sesenta, el Mariachi Vargas estaba transformándose de ser un grupo de una sola trompeta a uno de dos, y estaba continuamente probando trompetistas diferentes. En 1966 invitaron a Pedro, hermano de Chencho, a reemplazar al legendario Cipriano Silva, que se había vuelto poco confiable por el consumo excesivo de alcohol. Después de probar a varios segunderos, Pedro convenció al director musical, Jesús Rodríguez de Híjar, de que trajera a su hermano menor, Chencho, al grupo. Estando ya muy acoplados debido a su reciente estancia en el Mariachi Águila, los dos hermanos tuvieron un éxito inmediato en el Mariachi Vargas. “Pedro y Chencho tenían personalidades completamente opuestas, pero en el aspecto musical, se complementaban como el yin y el yang”, asevera su hermano José. Rubén Fuentes recuerda a los hermanos Hernández como el primer dueto de trompetas en el Mariachi Vargas que a él le gustó: “De todos los duetos de trompeta que el grupo probó durante esa época, tuvieron el mejor acoplamiento, y yo escribí arreglos específicos para aprovechar sus cualidades; Pedro en la primera, Chencho en la segunda. Se acoplaron bellamente, con una mayor expresión que cualquier dúo.