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"Relaciones de largo plazo entre Copán, Honduras y Teotihuacán,

TeotihuacanenCasa

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"Relaciones de largo plazo entre la ciudad Maya de Copán, Honduras, y Teotihuacán: Evidencias plasmadas en el arte, la arquitectura, la cerámica, la escritura, y los contextos arqueológicos en Copán." Por: William Fash La investigación interdisciplinaria a largo plazo de Copan, Honduras, y de la gran urbe de Teotihuacan, ha permitido recuperar varias clases de evidencia que apuntan hacia relaciones diplomáticas, políticas, económicas y hasta de prácticas rituales y conceptos cosmológicos compartidos, entre ellas en la antiguedad. Una combinación de evidencias de distintos materiales descubiertos en los niveles pertenecientes a la fundación de Copán como un reino maya--como son la cerámica, la arquitectura sagrada, la pintura mural en el templo funerario del fundador de Copán, la escultura, y los textos inscritos tanto de esa época como de siglos después que hacen referencia a los ritos practicados en Copán y en Teotihuacan--todos dan testimonio constante y claro de la relación estrecha que tuvieron los gobernantes de los dos centros. En los años posteriores a la fundación de la dinastía de Copán, sus gobernantes posteriores hicieron eco de la importancia de Teotihuacan en la transformación del primer gobernante K'inich Yax K'uk' Mo' ("Cara Solar Resplendiente (Azul-Verde) Quetzal Guacamaya") de Copán de una persona particular, a un gobernante, con poderes semi-divinos. El texto del Altar Q de Copán relata que los ritos y el cetro del Dios de la Tormenta que adquirió el Fundador de la Dinastía Maya de Copan en su viaje a Teotihuacan el 6 de septiembre del año 426 d.C., fueron fundamentales en esa transformación, y su derecho de tomar las riendas de su reino. El papel y la reputación de Teotihuacan fue tal, que un siglo después del incendio de los templos en la gran metrópolis del altiplano, en 700 d.C., en Copán se eregió un templo en un cerro sagrado del valle de Copán que llevaba el nombre y la imagen gigantesca de otro de los santos patronos mas poderosos y temidos de Teotihuacan, un puma sobrenatural plasmado en la Plataforma Adosada de la Pirámide del Sol. Esos mismos simbolos del "puma precioso" los había ocupado al rey Copaneco más longevo, K’ahk’ Uti’ Witz’ K’awiil, en su indumentaria durante su mandato de 67 años, como emblema de su identidad. Dicho templo copaneco inmortalizó ese legendario soberano y el circuito ceremonial del valle de Copán, en cuyas seis estelas él mandó a grabar el nombre del Fundador de la dinastía copaneca, pocos años de su deceso en 695 d.C. Con esos legados culturales vemos que Copán se proclamaba socio de Teotihuacan, aún después del declive de su auge como epicentro del primer impario de Mesoamérica, y del rey mas longevo de Copán. Setenta y cinco años después, el 16to y último rey de Copán revivió la icnografía de Teotihuacan y los registros del peregrinage del primer gobernante de Copan a Teotihuacan, para practicar la ceremonia del fuego nuevo y transformarse en un rey semi-divino, con su cetro del Dios de la Tormena que llevó a Copán. La secuencia de estos y otros monumentos. ritos, artefactos, y contextos arqueológicos, demuestran que Copán reconoció a Teotihuacan como primus entre pares de toda Mesoamérica, y un fuente de inspiración desde la fundación de la dinastía y su centro cívico-ceremonial, hasta el fin de la historia de esa precoz ciudad Maya Clásico en 820 d.C. Por los registros grabados en piedra en los monumentos copanecos y los relatos allí pronunciados apoyados por el registro arqueológico en otros contextos, sigue muy importante Teotihuacan en la memoria de los Copanecos actuales y sus paisanos en Honduras, donde este 6 de septiembre se van a celebrar 1,600 años--cuatro baktunes de 400 años, desde el rito de transformación del líder Copaneco en la ceremonia practicada en Teotihuacan.