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Peregrinación de la virgen de la consolación de Táriba 2026 TACHIRA Venezuela 🇻🇪

Luis Contreras Santander

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Peregrinación de la virgen de la consolación de Táriba 2026 TACHIRA Venezuela 🇻🇪

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Luis Contreras Santander
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Este texto está pensado para cualquier lector curioso que busque comprender cómo los objetos cotidianos del pasado, piezas íntimas que cruzaron océanos en equipajes familiares, narran la historia viva de nuestra cultura. La elocuencia de la imagen medieval San Juan Damasceno explicaba en el siglo VII que la imagen es a la mirada lo que las palabras al oído: el libro de quienes no saben leer. La tabla de Táriba no busca el realismo ni la proporción anatómica del Renacimiento; responde a la estética del arte románico, donde la austeridad formal y la espiritualidad pura priman sobre la belleza terrenal. Frente a la leyenda piadosa surgida a mediados del siglo XIX sobre un presunto origen agustiniano, la investigación crítica, apoyada en fuentes primarias como la Relación Auténtica de 1654 (fundamentada en testimonios jurados desde 1635) nos lleva por otro camino, pero compartiendo ambos el horizonte de la fe.  Los documentos revelan que la tabla llegó a San Cristóbal en 1561 y a Táriba en 1562 entre las pertenencias personales del poblador y encomendero Alonso Álvarez de Zamora y su esposa Leonor de Colmenares. Tras su célebre renovación (ocurrida históricamente entre 1589 y 1591), la imagen comenzó a ser venerada simplemente como «Nuestra Señora de Táriba», al resultar imposible para los pobladores de la época asociar su arcaica iconografía con alguna advocación mariana conocida. Esta denominación se mantuvo hasta 1687, año en que el obispo de Santa Marta en el Nuevo Reino de Granada, Gregorio Jaimes de Pastrana y Bazán, nacido en San Cristóbal en 1626, al donar el relicario de plata donde hoy se custodia, le confirió el título de «Consolación». Dicha designación derivó, muy probablemente, de las lecturas que el prelado tachirense hizo de las crónicas de fray Pedro Simón, quien, tras su paso por Táriba entre 1612 y 1613, describió la ermita y el retablo anotando: «La devotísima ermita de Nuestra Señora de Táriba, que es el consuelo de todas aquellas provincias circunvecinas, por algunos milagros y socorros que les ha hecho en sus necesidades, esta Santísima Imagen, que es pintada en un lienzo [creyendo erróneamente el cronista que se trataba de tela] de media vara largo, cuadrada en proporción. Tiénenla en gran veneración en toda aquella tierra, obligados de los beneficios». Claves del enigma: seis hipótesis científicas A la espera de pruebas de laboratorio (dendrocronología, espectrometría y estratigrafía de pigmentos) que aporten certezas físico-químicas a lo aquí planteado o las rechacen, el análisis histórico-artístico plantea las siguientes hipótesis a priori: Trono de la Sabiduría: Iconografía del modelo románico Sedes Sapientiae en escena de Epifanía. María, vestida como dama noble del siglo XII, sostiene al Niño como Salvator Mundi. Datación y origen: Pintada al temple entre los siglos XIII y XIV en algún scriptorium o taller monástico vinculado a las rutas del Camino de Santiago (Francia o España). Soporte nórdico: Tabla de roble báltico, madera predilecta del comercio medieval europeo. Filiación francesa: Estrecha concordancia formal con Nuestra Señora de Le Puy-en-Velay (siglo XI), cuya festividad litúrgica coincide con la Asunción el 15 de agosto. Uso privado: Concebida originalmente para la austera celda de un monje del Císter, un frontal de altar o como exvoto de devoción particular (como probable exvoto por una curación milagrosa. Se induce esto por el acetre con agua bendita y las muletas al pie de la imagen de la virgen). La devoción mariana más antigua: Sobre plano bidimensional, constituye la pintura devocional sobre tabla más antigua que se conserva en el continente americano. Conservación preventiva: El deber con la memoria material El extraordinario estado actual de la tabla exige una rigurosa conciencia sobre su vulnerabilidad física. Al tratarse de una obra ejecutada al temple sobre soporte lígneo con siglos de antigüedad, su salvaguarda material depende del cumplimiento estricto de protocolos de conservación preventiva, pautas técnicas que consigné personalmente por escrito ante la Rectoría de la Basílica en agosto de 2020, con motivo de la nueva examinación directa que realicé a la pieza, por pedido expreso de la misma rectoría para tomar medidas en pro de la conservación de la tabla: Mínima manipulación: Reducir al mínimo indispensable los traslados y movimientos de la pieza para evitar tensiones mecánicas y desprendimientos de la película pictórica. La tabla de Táriba es mucho más que un símbolo de fe: es un puente tangible que conecta el silencio de los monasterios medievales europeos con la memoria espiritual de los Andes tachirenses, y cuya custodia responsable asegurará su permanencia para las futuras generaciones. fuente Sánchez, Samir. "El secreto medieval en los Andes tachirenses: la tabla de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba." Facebook, Grupo Retazos históricos del Táchira, 23 de agosto de 2026. Con fotografía de Eduard Omaña (2025)