ALEMAN EXTRAÑABA TANTO AL PERÚ, REGRESA Y DECIDE ACTUAR
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ALEMAN EXTRAÑABA TANTO AL PERÚ, REGRESA Y DECIDE ACTUAR
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ALEMAN EXTRAÑABA TANTO AL PERÚ, REGRESA Y DECIDE ACTUAR
Su nombre real es Nils Hasfeld. Llegó al Perú con apenas 7 años, de la mano de sus padres, dos médicos alemanes que vinieron a trabajar como voluntarios en el hospital misionero Diospi Suyana, en Curahuasi, Apurímac.
El plan era quedarse solo tres años. Su hermano lo tenía clarísimo: "Solo tres años, ningún día más". Pero pasó el tiempo y nadie volvió a preguntar cuándo se iban. "Para todos era obvio que nos íbamos a quedar", recuerda Riki.
La enfermedad que lo obligó a partir
Pero la vida le puso una prueba muy temprano. Poco después de llegar, le detectaron una enfermedad genética que le impedía caminar. La familia tuvo que volver de inmediato a Alemania para que lo operaran.
Lejos de alejarlo del Perú, esa distancia le mostró dónde estaba su hogar. "Cuando volví al Perú me di cuenta de cuánto había extrañado este lindo país, su gente, sus montañas, su comida. Me había adaptado. Ya era un chato peruanazo", cuenta con humor.
Uno es del lugar al que ama"
Años más tarde, Riki volvió a vivir en Alemania. Pero algo no encajaba. "Me sentía raro, me faltaba un propósito", confiesa. "Yo pertenecía al Perú, a sus montañas, a su sol y a su gente. Y dicen que uno es del lugar al que ama".
Siempre ligado al deporte, trabajó en gimnasios. Y al regresar a Apurímac notó algo que lo marcó: en Europa, e incluso en distritos limeños como Surco, La Molina o Miraflores, hay parques con barras para entrenar gratis. En las provincias, no había nada.
El gobierno se ha olvidado de que eso era importante, para que los niños puedan aprender a moverse desde muy jóvenes y desarrollarse mucho mejor", reflexiona. Barras para colgarse, para trepar, para hacer dominadas. "Justo lo que me hubiera encantado tener de niño".
Un gringo haciendo polladas
Así nació su idea: parques de calistenia abiertos para todos. Y para financiarlos eligió el método más peruano posible.
¿No creo que pensaste ver hoy a un gringo preparando una pollada?", bromea en el video. Polladas, rifas, aportes de vecinos… todo sumaba.
El primer parque se hizo en el estadio de Curahuasi, con el apoyo de un alcalde joven que creía en el deporte. "Al final salió un poco chusco, pero fue el proyecto piloto", admite entre risas.
Luego vinieron los de Abancay. Y aquí aprendió a la peruana: "Mi primera pollada me salió un poco mal, faltó hacer buena preventa", reconoce. La rifa funcionó mucho mejor: con 4.000 soles y la ayuda de la gente, que puso mano de obra y cemento, levantaron cuatro parques. Las estructuras las hicieron soldadores de la zona. "Hay buenos soldadores en Apurímac", destaca.
Riki empezó a compartir el proyecto en redes sociales. "Y ¡boom! Explotó", cuenta. Empezaron a escribirle de distintas partes del país: todos querían su parque.
Hoy ya son más de seis parques en Apurímac. "Lo que empezó como una idea chévere, hoy se convirtió en mi propósito de vida", dice. Su historia lo llevó a ser uno de los protagonistas de la campaña "Más peruano que nunca" de Marca Perú, que reconoce a peruanos y extranjeros que aman al país. "Muy feliz de poder representar a los alemanes en el Perú también, quizás un poco", dice.
El ayni, frente a sus ojos
Pero lo que más lo conmovió no fueron las barras de metal. Fue la gente.
Los peruanos para mí son muy chambeadores, muy creativos. Siempre se inventan cosas para seguir hacia adelante", afirma. Y en cada pollada, en cada rifa, en cada vecino que llegaba con una bolsa de cemento, Riki vio en vivo un valor ancestral de los Andes: el ayni, la reciprocidad, la ayuda mutua. "Era el ayni frente a mis ojos. Ese concepto andino de solidaridad. Todos unidos por un bien común".
Y ver a los niños jugando y entrenando en esos parques le confirmó que el esfuerzo valía la pena. Su meta ahora es llevar "salud mental y física a cualquier rincón del Perú".
Al final, el joven que llegó de Alemania por un plan de tres años encontró en los Andes algo más grande que un hogar: un propósito. Y lo resume en una frase que cualquier peruano firmaría: "En el Perú somos gente maravillosa. Y si nos unimos, hacemos grandes cosas". Más peruano que nunca.