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A sus 55 años, Ismael Cala Rompe su silencio dejando al mundo CONMOCIONADO

Celebridades en Secreto

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A sus 55 años, Ismael Cala Rompe su silencio dejando al mundo CONMOCIONADO

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A sus 55 años, Ismael Cala Rompe su silencio dejando al mundo CONMOCIONADO “Hoy se enciende la polémica! Porque no cualquiera se atreve a abrir su corazón y contar lo que realmente vivió… Pero Ismael Cala lo hará. En esta entrevista, el presentador más influyente de la televisión latina confesará cómo fue su vida en Miami, los secretos que nunca había revelado… y hasta se enfrentará a las polémicas que lo persiguen desde hace años. ¿Está listo el público para escuchar la verdad? Porque Cala no se va a guardar nada… y lo que va a decir aquí, cambiará la manera en que lo miras para siempre.” “Los demás me aconsejaban, incluso mi propia madre me decía que no, que eso era una locura… que era un suicidio. ¿Cómo yo, después de haber luchado tanto por conquistar el éxito, iba a abandonarlo todo? Sí… fue durísimo tomar esa decisión de dejar el programa justo en la cúspide de mi carrera. Pero la televisión es un mundo de egos… y lo más duro es que no todos están en pantalla, muchos están detrás, moviendo los hilos. A mí me vendieron el guion social de que ‘para ser feliz tienes que tener, hacer, conquistar’… pero al final te das cuenta de que no es así. Y yo vengo de una historia muy marcada: tratamiento psiquiátrico a los 15 años, la esquizofrenia de mi padre, el suicidio de mi abuelo cuando yo apenas tenía cuatro años… tabú, estigma, secretismo dentro de mi propia familia. Y luego, a los 20 años, desencanto total. Graduado, pero con represalias encima, porque alguna vez intenté irme en balsa de Cuba. Esa fue mi realidad antes de que la gente conociera al Cala de CNN… y es una verdad que hasta hoy pocos se han atrevido a escuchar de mi propia voz.” “Muchos me decían que estaba loco… hasta mi propia madre me aconsejaba que no lo hiciera, que abandonar la televisión en la cúspide del éxito era un suicidio. Imagínate… después de haber luchado tanto por conquistar ese sueño, ¿cómo iba a renunciar? Pero yo sabía que la televisión es un mundo lleno de egos… y no solo los que están en pantalla, los peores están detrás. Nos venden un guion social: que tienes que tener, hacer y aparentar para ser feliz. Pero la verdad es otra, y yo la descubrí a un costo muy alto. Yo vengo de una historia marcada por el dolor: tratamiento psiquiátrico a los 15 años, la esquizofrenia de mi padre, el suicidio de mi abuelo cuando yo era apenas un niño… un tabú, un estigma, un secreto que cargaba mi familia. Y luego, a mis 20 años, un desencanto total, represalias por haber intentado huir de Cuba en una balsa. Cuando decidí dar un giro, muchos me criticaron, otros me señalaron… pero yo entendí que lo que me estaba costando era mi paz. Y ninguna fama, ni programa de televisión, vale tanto como eso. “Yo siempre digo que cuando uno recibe un salvavidas de Dios, hay que tomarlo… porque no sabes cuándo llegará el próximo. Y para mí, Canadá fue ese salvavidas. Imagínate: llegué sin conocer a nadie, sin hablar inglés, con apenas lo justo en el bolsillo. Todo lo que decía en el escenario estaba memorizado como un papagayo… y cuando terminó el show, me quedé solo, en un país desconocido. No tenía dónde dormir. Caminaba sin rumbo hasta que vi un letrero que decía La Ranchet Dominicana. Y entré, buscando una voz en español, un rostro familiar. Fue ahí donde conocí a Juanito, el bartender, y a través de él llegué a Ramón Hernández y su esposa Elena. Ese hombre, un dominicano que apenas me conocía, me miró a los ojos y decidió pagarme el primer mes de renta con su tarjeta de crédito. No había cama, ni muebles. Dormí 21 noches en una alfombra, en un cuarto vacío, pero tenía techo.