Перейти к содержимому

Evangelio para los niños, Oct 19 de 2026 (Lucas 12, 13-21). Mi tesoro es compartir #EvangelioDeHoy

Evangelio Para los Niños

0:00 / 0:00

Evangelio para los niños, Oct 19 de 2026 (Lucas 12, 13-21). Mi tesoro es compartir #EvangelioDeHoy

943 просмотра · 2 нед. назад
Evangelio Para los Niños
77 подписчиков
943 просмотра · 2 нед. назад
Evangelio para los niños, Oct 19 de 2026 (Lucas 12, 13-21). Mi tesoro es compartir #EvangelioDeHoy MI TESORO ES COMPARTIR [Intro] Tengo algo que aprender, Jesús me lo quiere decir: ¡el tesoro más bonito es amar y compartir! [Verso 1] Un hombre tuvo una cosecha, mucho grano consiguió. Construyó grandes graneros y allí todo lo guardó. “¡Tengo tanto para mí, ya no tengo que pensar!” Pero olvidó que la alegría crece cuando sabes dar. [Coro] Mi tesoro es compartir, mi tesoro es ayudar. Una sonrisa, un abrazo, un pedacito de pan. No quiero guardar solo para mí, quiero aprender a servir. ¡Jesús, enséñame a amar! ¡Mi tesoro es compartir! [Verso 2] Si un amigo está triste, yo lo puedo acompañar. Si alguien necesita ayuda, mis dos manos puedo dar. Dios me regala la vida, la familia y su amistad; yo le doy gracias con cariño y comparto de verdad. [Coro] Mi tesoro es compartir, mi tesoro es ayudar. Una sonrisa, un abrazo, un pedacito de pan. No quiero guardar solo para mí, quiero aprender a servir. ¡Jesús, enséñame a amar! ¡Mi tesoro es compartir! [Puente] No son juguetes ni monedas lo que más feliz me hará; es tener un corazón bueno que a los demás sepa amar. [Coro Final] Mi tesoro es compartir, mi tesoro es ayudar. Una sonrisa, un abrazo, ¡mucho amor para entregar! Con Jesús voy a aprender cada día a ser mejor. ¡Mi riqueza más bonita es compartir con amor! [Outro] ¡Mi tesoro es compartir! ¡Y a Jesús quiero seguir! Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 13-21 En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús: «Maestro, dije a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes». Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”. Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».