Evangelio para los niños, Oct 19 de 2026 (Lucas 12, 13-21). Mi tesoro es compartir #EvangelioDeHoy
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Evangelio para los niños, Oct 19 de 2026 (Lucas 12, 13-21). Mi tesoro es compartir #EvangelioDeHoy
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Evangelio para los niños, Oct 19 de 2026 (Lucas 12, 13-21). Mi tesoro es compartir #EvangelioDeHoy
MI TESORO ES COMPARTIR
[Intro]
Tengo algo que aprender,
Jesús me lo quiere decir:
¡el tesoro más bonito
es amar y compartir!
[Verso 1]
Un hombre tuvo una cosecha,
mucho grano consiguió.
Construyó grandes graneros
y allí todo lo guardó.
“¡Tengo tanto para mí,
ya no tengo que pensar!”
Pero olvidó que la alegría
crece cuando sabes dar.
[Coro]
Mi tesoro es compartir,
mi tesoro es ayudar.
Una sonrisa, un abrazo,
un pedacito de pan.
No quiero guardar solo para mí,
quiero aprender a servir.
¡Jesús, enséñame a amar!
¡Mi tesoro es compartir!
[Verso 2]
Si un amigo está triste,
yo lo puedo acompañar.
Si alguien necesita ayuda,
mis dos manos puedo dar.
Dios me regala la vida,
la familia y su amistad;
yo le doy gracias con cariño
y comparto de verdad.
[Coro]
Mi tesoro es compartir,
mi tesoro es ayudar.
Una sonrisa, un abrazo,
un pedacito de pan.
No quiero guardar solo para mí,
quiero aprender a servir.
¡Jesús, enséñame a amar!
¡Mi tesoro es compartir!
[Puente]
No son juguetes ni monedas
lo que más feliz me hará;
es tener un corazón bueno
que a los demás sepa amar.
[Coro Final]
Mi tesoro es compartir,
mi tesoro es ayudar.
Una sonrisa, un abrazo,
¡mucho amor para entregar!
Con Jesús voy a aprender
cada día a ser mejor.
¡Mi riqueza más bonita
es compartir con amor!
[Outro]
¡Mi tesoro es compartir!
¡Y a Jesús quiero seguir!
Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús:
«Maestro, dije a mi hermano que reparta conmigo la herencia».
Él le dijo:
«Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».
Y les dijo:
«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».
Y les propuso una parábola:
«Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose:
“¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”.
Y se dijo:
“Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.
Pero Dios le dijo:
“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.
Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».