EL BAYO TRAICIONERO: su dueño lo vendió por deudas... 7 años después regresó a cobrar la afrenta
El Cronista del Norte
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EL BAYO TRAICIONERO: su dueño lo vendió por deudas... 7 años después regresó a cobrar la afrenta
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En los ranchos de Badiraguato, Sinaloa, hay historias que el corrido cuenta a medias. Esta es una de ellas.
Don Lázaro Beltrán era un ranchero humilde que durante cuatro años crió a un potro bayo cebruno al que nadie quería. Lo trabajó en silencio, lo formó con paciencia, lo vio convertirse en campeón regional con doce victorias en las pistas de tierra de Culiacán entre 1978 y 1981. El Bayo Traicionero era su orgullo, su socio, la prueba viviente de que un hombre sin recursos puede criar algo extraordinario si tiene el criterio y la constancia.
Pero en 1983, aplastado por deudas que ya no podía sostener, Don Lázaro tuvo que vender al bayo. Y el comprador que apareció con el mejor precio fue, de entre todos los hombres posibles en Sinaloa, el mismo hombre que lo había insultado públicamente en el mercado de Culiacán. El mismo que le había dicho en voz alta, con gente alrededor, que los pobres no deben tener caballos buenos.
Don Lázaro firmó el papel. Cobró el dinero. Y dejó ir al animal que había criado como a un hijo.
Siete años después, en la feria de Culiacán de agosto de 1988, un bayo viejo y sin historia conocida apareció en la manga inscrito por un jinete que nadie reconocía. Del otro lado estaba el nuevo campeón del hombre que había comprado al bayo. Las apuestas se inclinaron masivamente hacia el favorito. Nadie apostó por el bayo viejo.
Nadie, salvo un hombre entre la multitud que llevaba el ala del sombrero echada hacia adelante para que no lo reconocieran.
Lo que pasó en esa carrera y lo que pasó después sacudió al circuito ranchero de toda la región y dio origen a uno de los corridos más repetidos de la sierra sinaloense.
En Caballón Cronista contamos los corridos completos, con todo el polvo y toda la verdad que el verso a veces no alcanza a contener. Si esta historia le llegó donde tenía que llegar, suscríbete al canal y activa la campana. Hay más historias esperando.
Soy Calisto. Y el corrido apenas está empezando.