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¿Por qué la montaña que «COME HOMBRES» sigue abierta?

La Otra Cara

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¿Por qué la montaña que «COME HOMBRES» sigue abierta?

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La Otra Cara
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En el Cerro Rico de Potosí, Bolivia, la dinamita se compra en el mercado junto a las hojas de coca y el alcohol de 96 grados. Muchos visitantes la llevan de regalo a los mineros que trabajan dentro de una montaña que aquí llaman "la montaña que come hombres". Y sí: cualquiera puede entrar. Para entender por qué sigue abierta hay que volver a 1545, cuando, según la leyenda, un pastor indígena llamado Diego Huallpa vio brillar plata junto a su fogata. De esa montaña salió la riqueza que movió el comercio mundial, y Potosí llegó a tener más habitantes que muchas capitales europeas. También salió un costo imposible de calcular: la mita, el envenenamiento por mercurio, la silicosis, generaciones enteras bajo tierra. Hoy miles de mineros organizados en cooperativas siguen perforando el cerro, en túneles mal ventilados y en condiciones que han cambiado poco en siglos. Adentro los espera el Tío, la figura que recibe coca, cigarros y alcohol a cambio de protección. Y, después de casi quinientos años, la propia montaña empieza a pagar el precio. El dilema no es simple: frenar la minería podría salvar la montaña, pero dejaría sin sustento a miles de familias. ¿Tú qué harías: detener la minería o dejar que siga? Te leo en los comentarios. ****** Fuentes: Reuters, UNESCO, El Diario (España), Revista Chungara, Universidad de Yale (PIER). #CerroRico #Potosí #Bolivia #LugaresProhibidos #HistoriasReales