TU HIJO PUEDE HEREDAR TU RELIGIÓN, PERO NO TU DIOS | Sixto Porras y Donald Franz
Enfoque a la Familia
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TU HIJO PUEDE HEREDAR TU RELIGIÓN, PERO NO TU DIOS | Sixto Porras y Donald Franz
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En "Padres que Oran", Donald y Silvia Franz recorren 30 días de intercesión por la vida de los hijos. Cada capítulo se apoya en una promesa bíblica y enseña a orar la Palabra en lugar de repetir fórmulas. Nació de lo que sostuvo a esta pareja en sus propias crisis familiares.
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Donald también menciona las 140 reflexiones para hacer junto a tus hijos. Es un devocional gratuito y está disponible aquí: https://linktr.ee/donaldfranz
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RESUMEN DEL PODCAST
Muchos padres cristianos hacen todo lo que se supone que hay que hacer: llevan a sus hijos a la iglesia, los rodean de un ambiente de fe y les enseñan la Biblia. Y aun así, un día descubren que el hijo cumple con la costumbre familiar pero nunca tuvo un encuentro personal con Dios. Sixto Porras conversa con Donald y Silvia Franz, autores de "Padres que Oran", sobre la diferencia entre heredar una religión y conocer a Dios, los errores de los padres que alejan a los hijos de la fe, y cómo se ora por un hijo sin caer en la angustia ni en el control.
¿Por qué mis hijos van a la iglesia pero no tienen una relación con Dios?
→ La diferencia está en el encuentro personal. Donald lo plantea con Isaías, Pablo y los discípulos: todos tomaron decisiones radicales, pero esas decisiones fueron consecuencia de haberse encontrado con Dios, no de una costumbre.
→ El problema que él describe es que muchos hijos sirven al Dios de su padre, pero no a su propio Dios. La fe prestada no sostiene a nadie cuando llega la presión.
→ Estar en la iglesia no es evidencia de relación. Que un hijo toque la guitarra o esté todos los domingos en primera fila no significa que conozca a Cristo.
→ La meta que proponen es concreta: asegurarse de que el hijo haya experimentado a Dios de forma personal antes de salir de la casa, antes de la universidad o del matrimonio.
¿Qué errores de los padres alejan a los hijos de la fe?
→ La hipocresía: vivir de una manera en casa y aparentar religiosidad en la iglesia. Los jóvenes detectan la incoherencia antes que nadie.
→ Llevar los conflictos de la iglesia a la mesa familiar y hablar mal de los pastores y de las otras familias.
→ Que los padres dejen de congregarse pero esperen que los hijos permanezcan. Donald lo resume diciendo que el padre es un espejo donde el hijo se ve.
→ Imponer religión en lugar de relación: ritos estrictos y devocionales interminables que agotan al hijo y le hacen creer que eso es Dios.
→ Delegar la formación espiritual al pastor, que tiene una hora a la semana, cuando el padre tiene todas las demás.
¿Cómo debo orar por un hijo que se apartó de Dios?
→ Nadie ora por un hijo con la intensidad de una madre o un padre, así que la intercesión no se delega ni se terceriza en el pastor o el grupo de jóvenes.
→ Orar es también soltar. Silvia lo compara con Ana entregando a Samuel a los tres años: mientras el padre intenta mantener el control, la oración no termina de ser oración.
→ Hay que orar desde la fe y no desde el dolor. Cuando toda la oración se vuelve lamento, no mueve nada, y con el tiempo el hijo puede ocupar en el corazón del padre el lugar que le corresponde a Dios.
→ La herramienta práctica que proponen es orar promesas bíblicas concretas y anotarlas, para después volver sobre el cuaderno y ver el cumplimiento.
→ Y hay que exponer al hijo: campamentos, viajes misioneros, servicio a los necesitados, mentores espirituales. Dios suele usar a otra persona, no siempre al padre.
Lo que un padre puede hacer es sembrar, orar, esperar y creer, y dejar de medir el resultado por lo que ve hoy. La semilla puesta en la infancia no se pierde, la responsabilidad de la intercesión no se delega y el control nunca fue del padre. Un hijo no hereda la experiencia con Dios de sus padres: necesita la suya, y a eso es a lo que se ora.