Cuando llega la noche y todo parece quedar en silencio, pero la mente continúa despierta.
Dios sostiene tu alma
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Cuando llega la noche y todo parece quedar en silencio, pero la mente continúa despierta.
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Dios sostiene tu alma
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Hay días en los que una mujer siente que está sosteniendo demasiado.
La familia. Los hijos. El trabajo. Las preocupaciones económicas. La salud de alguien querido. Una relación difícil. Una decisión que no sabe cómo tomar. Una conversación pendiente. Un miedo que no consigue explicar. Una situación que lleva demasiado tiempo intentando resolver.
Y cuando llega la noche y todo parece quedar en silencio, la mente continúa despierta.
Si hoy te sientes así, este vídeo está pensado para ti.
Durante aproximadamente 40 minutos vamos a recorrer, desde una perspectiva íntima y serena, el mensaje del Salmo 121, uno de los textos bíblicos más hermosos sobre la protección de Dios, la confianza y el descanso.
El Salmo comienza con una pregunta que quizá tú también te hayas hecho alguna vez:
“¿De dónde vendrá mi ayuda?”
Y la respuesta sigue teniendo sentido hoy:
“Mi ayuda viene del Señor”.
Este vídeo no pretende decirte que tus problemas no existen, ni que todo se solucionará de un día para otro.
La fe no consiste en negar las dificultades.
Consiste en recordar que no tienes por qué enfrentarte sola a ellas.
Tal vez llevas demasiado tiempo intentando ser fuerte.
Tal vez eres la persona a la que todos buscan cuando necesitan ayuda.
La que cuida.
La que escucha.
La que organiza.
La que piensa en los demás.
La que intenta mantener a su familia unida.
La que sigue adelante incluso cuando está cansada.
Pero también tú necesitas descansar.
También tú necesitas sentirte acompañada.
También tú necesitas recordar que no todo depende de ti.
En esta meditación basada en el Salmo 121 hablamos precisamente de eso.
De aprender a reconocer qué cosas están en nuestras manos y cuáles tenemos que entregar.
De comprender que preocuparse toda la noche no nos permite controlar el futuro.
De aceptar que existen situaciones que requieren nuestra responsabilidad, nuestras decisiones y nuestro esfuerzo, pero cuyo resultado final no podemos dominar.
Y especialmente hablamos de una preocupación muy profunda para muchas mujeres:
los hijos.
No importa si son pequeños, adolescentes o adultos.
Una madre puede seguir preocupándose durante toda la vida.
Por su salud.
Por las decisiones que toman.
Por sus relaciones.
Por su futuro.
Por aquello que quizá no le cuentan.
Y hay momentos en los que amar también significa reconocer que no podemos protegerlos de absolutamente todo.
Podemos acompañarlos.
Podemos aconsejarlos.
Podemos orar por ellos.
Podemos estar presentes.
Pero también tendremos que aprender a confiar cuando ya no podemos llegar más lejos.
El Salmo 121 contiene una imagen especialmente poderosa:
Dios no duerme.
Mientras tú necesitas descansar, Él permanece.
Mientras tú cierras los ojos, Él sigue siendo Dios.
Mientras tú no sabes qué sucederá mañana, tu vida no queda abandonada.
No necesitas explicar públicamente aquello que estás viviendo.
A veces unas pocas palabras son suficientes.
Si conoces a otra mujer que esté atravesando un periodo de cansancio, preocupación, miedo o incertidumbre, comparte con ella esta meditación.
Quizá necesite escuchar que también tiene permiso para descansar.
En DIOS SOSTIENE TU ALMA encontrarás meditaciones cristianas, reflexiones bíblicas, Salmos, oraciones para dormir, oraciones de la mañana, palabras de consuelo y contenidos especialmente dirigidos a mujeres que necesitan recuperar la calma, fortalecer su fe y recordar que no están caminando solas.
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Aquí queremos construir un espacio de serenidad, fe y esperanza.
Un lugar al que puedas regresar cuando el ruido sea demasiado fuerte.
Cuando necesites parar.
Cuando necesites orar.
Cuando necesites simplemente escuchar.
Y cuando llegue la noche, recuerda:
No tienes que resolver tu vida antes de dormir.
Hay decisiones que pueden esperar hasta mañana.
Hay pensamientos a los que no necesitas responder esta noche.
Hay preocupaciones que puedes soltar durante unas horas.
Respira.
Descansa.
Mañana será otro día.
Y mientras tú descansas…
Dios sostiene tu alma.